Los agentes de IA podrían convertirse en la clave del éxito empresarial
Estos sistemas podrán adaptarse a las necesidades de cada compañía para maximizar su eficiencia
Con una baja de natalidad y un envejecimiento de la población pronunciados a nivel mundial, el futuro del trabajo depende más que nunca de la tecnología. Para paliar una posible falta de mano de obra, una solución podrían ser los agentes de IA. Estos son programas autónomos o semiautónomos diseñados para ejecutar tareas específicas, que cuentan con la capacidad de analizar datos en tiempo real, aprender de la experiencia y adaptarse a diferentes contextos. Su impacto, detalló Agustín Schachmann (VP de ventas de servicios financieros LAD de Oracle), "está fuertemente asociado a la productividad y la automatización".
Los agentes de IA, un pilar clave para la productividad
Empresas de todo el mundo están incorporando agentes de IA en sus operaciones para optimizar procesos, reducir costos y mejorar su eficiencia. Desde la gestión financiera hasta la selección de personal, esta tecnología avanza a paso firme y promete un impacto sin precedentes en la productividad.
Un claro ejemplo es su aplicación en el sector financiero, donde ya se utilizan para analizar facturas en distintos idiomas, extraer información clave y ejecutar pagos automáticamente. Esta capacidad no solo acelera las operaciones, sino que también reduce errores y mejora la toma de decisiones en tiempo real.
Otro caso concreto es la negociación con proveedores. Hoy, los agentes de IA pueden analizar múltiples presupuestos, comparar precios y hasta iniciar una negociación sin que una persona intervenga. Este tipo de automatización permite a las empresas obtener mejores acuerdos y optimizar sus costos operativos.
Si bien en el mundo los agentes de IA avanzan a paso firme, en Argentina muchas empresas todavía están en una etapa de exploración. "Estamos viendo un interés muy alto en el mercado argentino por adoptar IA. La pregunta que más recibimos es ¿cómo la implementamos?" señaló Schachmann.
La tendencia es clara: la digitalización seguirá creciendo y las empresas que no se sumen a esta transformación corren el riesgo de quedar atrás. La clave estará en encontrar estrategias efectivas para incorporar esta tecnología sin afectar la operatividad ni generar resistencia interna.


