Los delitos cibernéticos subieron a nivel global a causa de la pandemia del coronavirus y la necesidad de quedarse en casa y hacer un mayor uso de las tecnologías, lo que está siendo aprovechado por los ciberdelincuentes.

Malware, estafas, robo de datos, etc., son muchas las variantes criminales, lo que puede convertir el uso de internet en un auténtico peligro si no se toman ciertos recaudos, afirma un artículo en el sitio web Sputnik.

Con la llegada del covid-19 y las medidas de aislamiento social, las personas en muchos países se quedan en casa y hacen un uso mayor del correo electrónico, las redes sociales o compras en línea. Y la falta de conocimiento de los usuarios es una gran ventaja para los cibercriminales, ya que les permite aprovecharse con más facilidad.

Por tanto no es de extrañar que muchos países hayan denunciado un incremento considerable de los delitos informáticos en los últimos tiempos y principalmente en lo que va de este año. Solamente entre febrero y abril de 2020, el sector financiero global tuvo un crecimiento de 200% en el número de ataques cibernéticos.

"La ciberdelincuencia crece a un ritmo muy acelerado, con nuevas tendencias emergiendo continuamente. Los ciberdelincuentes se están volviendo más ágiles, explotan las nuevas tecnologías a una velocidad de vértigo, adaptan sus ataques utilizando nuevos métodos y cooperan entre sí de manera nunca vista hasta ahora. Las redes delictivas operan a escala planetaria, coordinando ataques complejos contra sus objetivos en cuestión de minutos", destaca la web de Interpol.

El fraude informático —estafas realizadas a través de internet para obtener beneficio económico— es uno de los delitos más comunes, y los hay de todo tipo: desde los timos más sofisticados a engaños más sencillos que pueden funcionar incluso fuera de internet. Abundan los estafadores, quienes se adaptan a cualquier circunstancia para cometer delitos contra los bienes o contra las personas.

Actualmente hay estafas que son especialmente comunes, y cada vez están mejor adaptadas para hacerse pasar por algo legítimo. Algunos de los más conocidos son:

* la estafa nigeriana, las relacionadas con los premios, loterías y concursos;

* el fraude romántico, los relacionados con las compras online;

* el phising (captar contraseñas o números de tarjetas de crédito imitando correos electrónicos de organismos u organizaciones oficiales);

* ONG, causas benéficas, y dinero para emergencias, entre otros muchos.

Respecto de lo que ocurre en la región, América Latina y el Caribe no están lo suficientemente preparados para enfrentar los ataques que se producen en el ciberespacio, según destaca el estudio 'Ciberseguridad, riesgos, avances y el camino a seguir en América Latina', realizado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Banco de Desarrollo ( BID).

"Únicamente siete países de los 32 analizados en este reporte cuentan con un plan de protección de su infraestructura crítica, y 20 han establecido algún tipo de grupo de respuesta a incidentes. Esto limita la capacidad de identificar ataques y responder oportunamente a los mismos", explicó el gerente de instituciones para el desarrollo del BID, Moisés Schwartz.