El número de estadounidenses que presentó solicitudes de beneficios por desempleo cayó a su menor nivel en casi 45 años la semana pasada.

Los pedidos iniciales de subsidios estatales por desempleo bajaron en 7.000 a una cifra ajustada estacionalmente de 222.000 en la semana que finalizó el 17 de febrero, informó ayer el Departamento del Trabajo de Estados Unidos.

Economistas encuestados por Reuters esperaban que las solicitudes de beneficios se mantuvieran sin cambios en 230.000 para la semana pasada. La tendencia subyacente de las solicitudes sugiere un importante ritmo de creación de empleo en febrero que debería continuar apuntalando a la mayor economía del mundo.

Los pedidos en el caso de la semana anterior fueron revisados a la baja para mostrar mil solicitudes menos de subsidios por desempleo que las reportadas previamente. El Departamento del Trabajo detalló que las cifras de los estados de California, Hawái, Maine, Virginia, Virginia Occidental y Wyoming corresponden a estimaciones.

Los pedidos descendieron a 216,000 a mediados de enero, su nivel más bajo desde enero de 1973.

Los pedidos en seis estados -incluyendo California- fueron estimaciones, debido a la festividad del Día de los Presidentes el pasado lunes. "Las firmas son extraordinariamente reticentes a dejar partir a sus trabajadores, lo que refleja en todos los ámbitos la dificultad de sustituirlos", dijo John Ryding, economista jefe de RDQ Economics en Nueva York.

En términos generales, fue la semana consecutiva número 155 en que los pedidos permanecen por debajo del umbral de 300.000, lo cual se asocia a un mercado laboral fuerte. Se trata de la racha más larga desde 1970, cuando el mercado laboral era mucho más pequeño.

El mercado laboral está cerca del pleno empleo, con una tasa de desempleo en un mínimo de 17 años, del 4,1%. El ajuste de las condiciones del mercado laboral está empezando a impulsar al alza los salarios, lo que podría ayudar a acercar la inflación al objetivo del 2% de la Reserva Federal.

Las minutas de la reunión de política monetaria celebrada en enero por el banco central estadounidense mostraron el miércoles una positiva evaluación de la economía por parte de las autoridades.