El presidente de Francia, Emmanuel Macron, rindió homenaje ayer a las víctimas de los atentados cometidos por el Estado Islámico (EI) en París y su periferia el 13 de noviembre de 2015, entre críticas de familiares de fallecidos y tras sustituir el estado de emergencia por una ley anti terrorista que convierte en permanentes la mayor parte de sus normas.

El liberal Macron inició la conmemoración por la mañana en el Estadio de Francia, en Saint Denis, a las afueras de París, y recorrió luego los diversos puntos que fueron atacados esa noche por yihadistas del EI que mataron a 130 personas e hirieron a unas 700 más en los peores atentados de la historia de Francia.

En Saint Denis, el presidente francés estuvo acompañado por su esposa, Brigitte, y su predecesor en el cargo y mandatario en el momento de los ataques, el socialista Francois Hollande, además de sus ministros del Interior, Gerard Collomb, y de Justicia, Nicolle Belloubet.

Junto al alcalde de Saint-Denis, Laurent Russier, Macron depositó una corona floral junto al estadio, donde el día del atentado jugaban un partido amistoso de fútbol Francia y Alemania, al que Hollande asistía y, según relató ayer al canal France 2, decidió permanecer para no generar pánico en la multitud.

Acompañaron también a Macron el alcalde local, Laurent Russier, y la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, junto a quienes el primer mandatario galo guardó un minuto de silencio y rindió tributo al chofer Manuel Dias, la primera víctima de los ataques.

Dias recibió de lleno el impacto de la explosión de uno de los tres atacantes suicidas que se inmolaron en las inmediaciones del estadio, mientras en su interior se jugaba el partido.

El hijo de Dias, Michael, señaló al canal de información BFM TV que las víctimas se sienten “abandonadas” por las autoridades, y criticó a Macron, a quien se negó a saludar y a quien siente “muy poco implicado”.

Los actos, en general, estuvieron marcados por la disconformidad de familiares de las víctimas con la gestión de su situación por parte del Estado, que sostienen no los protegió ni los contuvo, informó la agencia de noticias EFE.

Dos años después de los ataques, casi un tercio de las 683 personas afectadas en Paris y Saint Denis viven, según un editorial publicado por el diario Le Monde, un “renacimiento largo y doloroso”, y un tercio no ha podido regresar al trabajo o necesitó cambiarlo.