Luiz Inácio Lula da Silva, precandidato presidencial favorito en las encuestas, inició ayer una nueva caravana proselitista por el sur de Brasil, enmarcada por las protestas de manifestantes de ultraderecha que pedían que se lo encarcele por corrupción.

El episodio ocurrió en Bagé, en la frontera con Uruguay, donde Lula inició la caravana de diez días por los tres estados del sur (Rio Grande do Sul, Florianópolis y Paraná).

Ante unas 1.000 personas, en general estudiantes, productores rurales pequeños y campesinos, Lula denunció a la "derecha fascista" por haber pedido a la justicia impedir su visita a Bagé.

Manifestantes y productores rurales identificados con el precandidato presidencial ultraderechista Jair Bolsonaro y defensores del juez Sérgio Moro, de la Operación Lava Jato, mostraron un muñeco de Lula con traje a rayas dentro de una celda.

La posibilidad de que Lula sea detenido durante sus diez días de gira por el sur es alto, ya que la cámara de apelaciones de Porto Alegre debe emitir su orden de prisión anunciada el 24 de enero por el delito de corrupción a 12 años y un mes de cárcel.

"Sinceramente no esperaba que la derecha fascista le pidiera a la justicia impedir que yo hiciera un acto en la Universidad Federal do Pampa, creada por nosotros", dijo Lula ante unos 1.000 seguidores.