Trabajadores ferroviarios, profesores, médicos, abogados y otros participaron ayer en una nueva jornada de protestas y huelgas masivas en toda Francia, contra los planes del presidente Emmanuel Macron para reformar el sistema de pensiones.

La Torre Eiffel estaba cerrada y los empleados se unieron a las movilizaciones. El metro de la capital francesa sufrió graves interrupciones, a excepción de dos líneas automatizadas que funcionaban con normalidad.

Tres de cada cinco trenes de alta velocidad circulaban con normalidad, señaló la empresa ferroviaria estatal, SNCF. El servicio regional de trenes también se vio afectado por los paros y muchas escuelas cerraron.

Los sindicatos pidieron también a los trabajadores que bloqueen las carreteras de acceso a los principales puertos, incluyendo en la ciudad de Marsella, en el sur del país.

Las conversaciones entre el gobierno y los sindicatos se reanudaron el martes, pero por el momento no se alcanzó compromiso alguno. Para hoy hay prevista una nueva ronda de contactos centrada en la financiación del nuevo sistema de pensiones. Macron pidió a sus funcionarios que lleguen pronto a un acuerdo con las agrupaciones laborales reformistas.

Por el momento, el gobierno se aferra a su propuesta de elevar la edad para jubilarse cobrando íntegra la pensión de 62 a 64 años, la parte más criticada de la reforma.

Los cambios buscan unificar los 42 sistemas de pensiones existentes en Francia uno solo. En la actualidad, los convenios específicos permiten que trabajadores como los ferroviarios se retiren antes y que otros, como abogados y médicos, paguen menos impuestos.