El gobierno británico dió a conocer su propuesta para la relación futura del Reino Unido con la Unión Europea, en la que propone un "acuerdo de asociación", que incluya un "área de libre comercio" para bienes, una relación más laxa en servicios, y una estrecha cooperación en materia de seguridad.

La propuesta de May, como adelantaba el resumen aprobado en la reunión con su Gabinete el pasado viernes, confirma su elección de un "brexit blando". Una salida que no dinamite completamente los lazos estrechos que existen en la actualidad, como viene reclamando el mundo empresarial, y que permita a la primera ministra cumplir su compromiso, adquirido al final del año pasado, de evitar una frontera física entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda. La propia primera ministra reconoció en el Parlamento que la postura de Reino Unido ha evolucionado en el contexto de una "necesidad de pragmatismo y compromiso de las dos partes".

La propuesta de una zona de libre comercio de bienes viene acompañada de un complejo sistema para mantener a Reino Unido en el territorio aduanero del bloque. En cuanto a los servicios, que representan el 80% de la economía británica, el

documento propone una relación menos estrecha, que implicaría "más barreras en el acceso del Reino Unido al mercado de la UE". Respecto a los servicios financieros, se propone un "acuerdo regulatorio y económico".