La Cámara de los Comunes rechazó ayer una enmienda que dejaba en manos del Parlamento británico las condiciones definitivas para la salida del país de la Unión Europea en 2019, si el Gobierno no llegaba a un acuerdo previo con la UE.

Un grupo de parlamentarios del oficialismo conservador había amenazado con desafiar al gobierno y votar a favor del proyecto de ley, que, de haberse aprobado, le habría dado al Parlamento un amplio poder de veto sobre un posible acuerdo del Brexit entre la primera ministra Theresa May y la UE, e incluso la capacidad de forzar a un segundo referéndum.

La enmienda, que había sido incluida y aprobada por la Cámara de los Lores, cayó en la cámara baja por 324 a 298 votos.

Ante la posibilidad de perder la votación y desatar una posible crisis de liderazgo para la primera ministra, el gobierno cedió a las demandas de los conservadores rebeldes y se comprometió a negociar una nueva versión de la enmienda, que daría a los parlamentarios el poder de evitar que el Reino Unido abandone la UE sin un acuerdo.