El presidente de Brasil, Michel Temer, fue dado de alta ayer luego de haberse sometido el viernes último a una angioplastia en tres arterias coronarias, informó el centro médico privado Hospital Sirio-Libanés, de la ciudad de San Pablo.

Temer se trasladó en helicóptero hacia su casa, en el barrio Alto de Pinheiros, también en San Pablo, donde descansará el resto del día, sin compromisos oficiales. Por esta operación, el gobierno canceló la visita que iba a realizar ayer a Brasilia el presidente de Bolivia, Evo Morales, en su primera gira a Brasil desde que denunció el año pasado que la destituida presidenta Dilma Rousseff fue víctima de un "golpe parlamentario".

El jefe del equipo médico que atendió a Temer, Roberto Kalil Filho, dijo que el gobernante "debe retomar a partir de hoy su vida normal, pero esta semana debe tener una agenda de trabajo liviana".

"Del riesgo de infarto nadie escapa, pero el está ahora más protegido", explicó el médico en conferencia de prensa

En el ámbito político, Temer debe emprender esta semana decisivas negociaciones para que la próxima la Cámara de Diputados pueda tratar la reforma del sistema jubilatorio.