La agencia de clasificación de riesgo Moodys alertó que la deuda soberana de Brasil podría aumentar considerablemente si el país sufre este año una recesión más profunda que la prevista, algo que pondría en riesgo el plan de reformas estructurales del gobierno.

En una videoconferencia con medios de prensa, el analista principal de Moodys, Samar Maziad, aseguró que el contexto de recesión esperado en América latina podría exigir más apoyo a la economía y abortar el plan previsto por el gobierno brasileño de retomar la austeridad fiscal y la agenda de reformas económicas.

"La dinámica del crecimiento de Brasil está sujeta a riesgos negativos", aseguró el economista, para quien "si el deterioro se convierte en permanente, sería el punto crítico para repensar las perspectivas" sobre la nota del gigante sudamericano.

Moodys mantuvo el viernes la perspectiva estable y la nota de crédito "Ba2" de la deuda soberana, lo que significa que Brasil sigue dos escalones por debajo del llamado grado de inversión.

A diferencia de las otras dos grandes agencias, Standard & Poors (S&P) y Fitch, Moodys no empeoró la perspectiva de la nota de Brasil alegando al optimismo con la dinámica de la deuda; una vuelta a la austeridad fiscal en breve; tasas de interés en su menor nivel histórico, lo que ayuda al pago del servicio de la deuda; deuda externa a la baja, y las fuertes reservas internacionales que posee Brasil.

El gobierno brasileño sostiene que los gastos para el combate de la crisis causada por el coronavirus serán importantes este año, pero que en 2021 retomará su esfuerzo de ajuste fiscal y saneamiento de las cuentas públicas.

Por el momento, el gobierno brasileño calculó que las medidas de apoyo anunciadas contra el Covid-19 tendrán un impacto cercano a los 349.400 millones de reales (61.300 millones de dólares) en el saldo primario, mientras que el déficit primario del sector público podría llegar a los 700.000 millones de reales (122.800 millones de dólares), un equivalente a más del 9% del Producto Bruto Interno (PBI).

"Somos conscientes de los riesgos existentes, una contracción económica más profunda, la dinámica política y un posible deterioro permanente en el desempeño fiscal", afirmó Maziad.

A inicios de mes, Fitch mantuvo la nota de Brasil en "BB-", tres niveles por debajo del grado de inversión, pero revisó la perspectiva de "estable" a "negativa". Por su parte, S&P también mantuvo la nota de Brasil en abril tres escalones por debajo del mínimo para el grado de inversión, y revisó la nota de "estable" a "negativa".

Las tres agencias le retiraron el grado de inversión a Brasil entre septiembre de 2015 y febrero de 2016, cuando el país vivía la peor crisis económica de su historia.