La investidura fallida del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, abrió un plazo de dos meses en el que su Partido Socialista (PSOE) puede volver a intentar conseguir los respaldos que necesita para formar gobierno, y evitar la convocatoria automática de elecciones, las cuartas en cuatro años.

La presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, comunicará hoy el fracaso de Sánchez al rey Felipe VI, quien tiene que decidir si abre en breve una nueva ronda de consultas con los partidos o, como es más probable, da un tiempo para constatar si el líder del PSOE hace otro intento negociador con Unidas Podemos, el partido más relevante que puede desbloquear su reelección.

El plazo negociador esta marcado por la primera votación de su investidura, que tuvo lugar el martes 23 de julio, cuando el dirigente socialista no logró sumar mayoría absoluta, pero la cuenta atrás se activó hoy al constatarse su fracaso en segunda votación. A partir de ahora, los partidos pueden negociar y realizar "sucesivas propuestas", dice la Constitución española, y en cualquier momento el rey puede proponer otra vez a un candidato a la presidencia del gobierno.

El punto puede ser si se reactivan las conversaciones entre el PSOE y UP. La fuerza de izquierda de Pablo Iglesias dijo que tiene "la mano tendida". Desde el PSOE, en cambio, fueron más pesimistas: "Hemos llegado a la conclusión de que Unidas Podemos nunca quiso un acuerdo", sostuvo Rafael Simancas, líder de los socialistas en el Congreso.

Pero si no hay acuerdo en dos meses, el 24 de septiembre se publicaría en el BOE (Boletín Oficial del Estado) el adelanto de los comicios y se pondría en marcha un nuevo plazo para que los españoles concurran a las urnas, lo que llevaría la cita electoral al 10 de noviembre.