El nuevo gobierno unitario israelí, liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu y el centrista Beny Gantz, quienes se enfrentaron en las tres últimas elecciones, asumió y puso fin a la crisis política más larga de Israel, con un programa centrado en la recuperación económica por la crisis del cornavirus y la anexión de parte de Cisjordania.

"Decidimos dejar a un lado las divisiones y enfrentarnos a los desafíos que la pandemia nos plantea en materia de salud, economía y sociedad", declaró Netanyahu en su discurso ante el Parlamento israelí (Knéset), en medio de un clima tenso, con interrupciones de la oposición y acusaciones de corrupción, según consigna EFE.

Netanyahu afronta en una semana un juicio por presuntos delitos de cohecho, fraude y abuso de confianza en tres casos separados.