Corea del Norte destruyó sorpresivamente la oficina de enlace con Corea del Sur situada en la localidad norcoreana de Kaesong, muy próxima a la frontera entre ambos países.

La acción se produce tras varios días de fuertes advertencias a Seúl por permitir el envío de panfletos de propaganda sobre su territorio, situación que amenaza con dinamitar el precario equilibrio que reina en la zona desde el acercamiento registrado hace dos años.

Pyongyang confirmó la destrucción como parte de su decisión de "interrumpir todas las líneas de comunicación" entre ambos países, señaló la agencia oficial norcoreana KCNA.

La oficina de enlace se estableció en septiembre de 2018 para facilitar el intercambio y la cooperación entre las dos Coreas, que técnicamente permanecen en guerra desde mediados del siglo pasado. Su apertura fue posible gracias al ambiente de reconciliación creado por los encuentros protagonizados ese año por sus líderes. Las dos Coreas habían suspendido su operación desde principios de enero por las preocupaciones generadas por la pandemia del coronavirus.

Precisamente, el envío en dirección contraria de miles de pasquines críticos con el líder norcoreano, Kim Jong-un, y su represivo régimen, se han convertido en la principal fuente de tensión entre las dos Coreas en las últimas semanas. Los lanzamientos, que son ejecutados a través de globos de helio lanzados por desertores norcoreanos asentados en el sur, son vistos por el Norte como una acción hostil contra sus autoridades y su territorio.