La segunda ola de coronavirus en Europa azota con fuerza, y varios países se vieron obligados a imponer nuevas medidas de prevención. En este sentido, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, firmó un decreto con nuevas restricciones a las actividades y desplazamientos a nivel nacional, mientras en ciertas regiones del país rige un toque de queda nocturno, al igual que en España.

El funcionario italiano dispuso hasta el 24 de noviembre que bares y restaurantes cierren a las 18, donde además se podrán sentar cuatro personas como máximo por mesa, "salvo núcleos familiares más numerosos". Por otra parte, al menos el 75% de las clases del último ciclo de escuelas secundarias se deberá realizar a distancia.

La decisión fue tomada ante la suba de los contagios diarios que en los últimos días marcaron los récords desde el inicio de la pandemia. Sin embargo, la nueva batería de medidas para reducir la circulación de personas no llegan a una cuarentena generalizada como sucedió allí entre marzo y mayo.

Esta madrugada Roma vivió horas de tensión por las protestas de manifestantes de ultraderecha contra las medidas. El viernes la ciudad de Nápoles tuvo su primera noche de caos con enfrentamientos entre la policía y protestantes, entre quienes se incluyen comerciantes, organizaciones de izquierda y grupos neofascistas representados por Forza Nuova, que están contra el toque de queda nocturno vigente en Calabria, la cuarta región del país en prohibir los desplazamientos no justificados entre la medianoche y las 5 de la mañana. Anoche se sumaron Lacio, Lombardía y Campania, las áreas más pobladas del país, y afectará en total a 22 millones de personas en todo el territorio.

Conte justificó hoy las restricciones a nivel nacional en una conferencia de prensa: "Los últimos datos epidemiológicos que analizamos no nos pueden dejar indiferentes. La curva está en un crecimiento rápido. La difusión de los contagios alcanzaron niveles preocupantes, así como el estrés del sistema sanitario", sostuvo.

Las nuevas medidas incluyen una "fuerte recomendación" de evitar desplazamientos internos, y se dan en medio de una importante suba de los casos diarios: pasaron de un promedio de 2.500 al día en la primera semana de octubre a los 19.640 informados este sábado, el número más alto desde el inicio de la pandemia, con los que Italia supera los 500.000 contagios.

"Queremos tener la curva epidemiológica bajo control: solo así lograremos gestionar la pandemia, es decir permitir al sistema sanitario que ofrezca una respuesta eficiente a todos los ciudadanos y evitar una nueva cuarentena generalizada. El país no se lo puede permitir de nuevo", agregó Conte.

El premier italiano anunció también que quedarán suspendidas las ceremonias religiosas y públicas, además de ferias internacionales y congresos en todo el país. Por otro lado, también quedó prohibido el consumo de comidas y bebidas en las plazas públicas después de las 18.

El nuevo decreto fue firmado a última hora del sábado tras una reunión de Gabinete de la que participaron también, a distancia, los Gobernadores de las 20 regiones del país, informó la cadena RAI.

"Hay que cuidar la salud y la economía, a las dos juntas. De ahí la necesidad de introducir nuevas medidas más restrictivas que entrarán en vigencia desde esta medianoche", agregó el premier.

"Queremos afrontar las fiestas de Navidad con mayor serenidad", auguró Conte, quien renovó su intención de que para esa fecha puedan estar disponibles las primeras dosis de vacuna contra el coronavirus.

Las nuevas disposiciones presentes en el vigesimosegundo decreto firmado por Conte desde el inicio de la pandemia, que estará en vigencia desde mañana, incluyen también el cierre de gimnasios, cines y teatros en toda Italia, rubros para los cuales Conte prometió medidas para compensar sus pérdidas.

Además, Conte decidió extender hasta el 24 de noviembre la obligación del uso de barbijo en lugares abiertos.

El nuevo decreto del Gobierno nacional se da mientras ya son cinco las regiones con toque de queda nocturno y la cantidad de víctimas desde el inicio de la pandemia alcanza las 37.210 personas.

En tanto, durante la madrugada de hoy decenas de manifestantes de extrema derecha que protestaban contra el toque de queda se enfrentaron a la policía antidisturbios de Roma.

Unos 200 militantes con el rostro cubierto pertenecientes al grupo neofascista Forza Nuova lanzaron proyectiles contra la policía y quemaron contenedores de basura.

Los manifestantes, en la Piazza dei Popolo, en el centro histórico de la capital, esperaron un minuto antes de medianoche para lanzar fuegos artificiales con los colores de la bandera italiana, ponerse pasamontañas y lanzar bengalas y petardos contra la policía.

Siete manifestantes fueron detenidos, y dos policías resultaron heridos, según el diario La Repubblica.