L os cinco gobernadores opositores electos el domingo pasado en Venezuela continuaban sin poder asumir sus cargos debido a que las legislaturas regionales, con mayorías chavistas, se negaban a tomarles juramento y se aprestaban a reemplazarlos interinamente por diputados oficialistas.

Mientras tanto, la Asamblea Nacional (AN, parlamento con mayoría opositora) y la Iglesia católica cuestionaron el proceso de las elecciones regionales del domingo por fraudulento y parcial, respectivamente.

En ese contexto, la mayor cámara empresarial denunció que el gobierno lleva más de un mes sin adjudicar divisas al sector privado en un país que importa más de 60% de lo que consume y atraviesa una severa crisis de abastecimiento.

Los legisladores regionales chavistas rehusaron tomar el juramento de práctica a los mandatarios opositores electos porque éstos no juraron antes ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), integrada exclusivamente por oficialistas y que declaró su preeminencia sobre todos los poderes del Estado.

La Constitución establece que los gobernadores electos deben jurar y asumir sus cargos ante los consejos legislativos regionales. La oposición desconoce a la ANC.

La situación involucra a los gobernadores electos de los estados Anzoátegui, Antonio Barreto; Mérida, Ramón Guevara; Nueva Esparta, Alfredo Díaz; Táchira, Laidy Gómez (los cuatro pertenecientes al partido socialdemócrata Acción Democrática, AD), y Zulia, Juan Pablo Guanipa (del partido centrista Primero Justicia, PJ).