La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) cumplió el último viernes con el primero de los grandes pagos de deuda internacional que el país caribeño afronta en las próximas semanas, al abonar alrededor de 900 millones de dólares que la empresa debía liquidar en concepto de amortización a los tenedores de sus bonos.

La empresa -que suministra al Estado la mayoría de sus divisas y es un instrumento capital para la financiación del Gobierno- evita así por el momento caer en una temida suspensión de pagos que la obligaría a concentrar en los próximos días todos los pagos de su deuda y podría suponerle el embargo de sus bienes en el exterior.

En un comunicado, la compañía petrolera informaba del comienzo de “las transferencias bancarias correspondientes al pago principal del Bono PDVSA 2020”, que equivale a “un monto total de 841,88 millones” de dólares, “a las cuentas del banco J.P. Morgan” de Estados Unidos.

PDVSA debe pagar la próxima semana más de 1.000 millones de dólares más en concepto de vencimiento de bonos.

El Estado venezolano debe liquidar entre octubre y noviembre más de 3.500 millones de dólares de su deuda externa.

La compañía se felicitó por haber podido pagar “a pesar” de las sanciones impuestas en agosto por Estados Unidos, que prohibió las negociaciones en deuda nueva y capital emitidas por el Gobierno de Venezuela y por PDVSA, en una medida para castigar la supuesta deriva totalitaria del país caribeño.

La liquidación a tiempo de la amortización del viernes llevó a un repunte en los precios de los bonos venezolanos en los mercados.