Un nuevo estudio publicado por la plataforma de economistas de la ONG Tax Justice Network informó que cada año el grueso de los países europeos deja de ingresar unos 25.000 millones de euros en concepto de impuestos corporativos, que terminan en países no considerados oficialmente como paraísos fiscales, como Luxemburgo, Suiza, Holanda y el Reino Unido (o sus territorios anexos), a los que considera responsables de la mitad de la elusión fiscal del impuesto de sociedades en el mundo.

España, en particular, deja de ingresar a las arcas públicas en impuestos de sociedades unos 2.300 millones de euros (lo que equivale, según el estudio, al 2,5% de su gasto sanitario), porque cada año salen de sus fronteras unos 10.000 millones de euros a territorios de baja tributación dentro de la misma Europa.

De acuerdo con cifras que maneja el FMI (año 2019) citadas por Intermon Oxfam, los paraísos fiscales dentro de la UE se llevan el 80% de todo el dinero de las empresas que sale de España en busca de minimizar la carga fiscal. Holanda genera una pérdida de recursos al fisco español de 1.170 millones cada año, Luxemburgo de 800 millones e Irlanda de 550 millones. Por la fuga de beneficios hacia estos tres países, España pierde el 9,6% de la recaudación del impuesto de sociedades.

Tax Justice Network informa que estas economías, por su sistema tributario, abren la vía a prácticas de ingeniería financiera que permiten a las multinacionales, especialmente las estadounidenses, pagar menos.

Por ejemplo, Luxemburgo, según el ICEX, es uno de los países con un menor número de impuestos que pagar y además goza de uno de los tipos impositivos (Total Tax Rate) más bajos del mundo (20,1%), siendo la media global del 40,8 por ciento.

Holanda, uno de los países más reacios a la mutualización de la deuda europea para financiar el plan de ayuda a la Covid-19 en el sur de Europa, permite que los pagos de regalías (royalties) se realicen a paraísos fiscales en el extranjero, sin aplicar impuestos de retención, con lo que se convierte en una puerta trasera del sistema tributario corporativo de la UE hacia territorios de ultramar.

La ONG pone un ejemplo: una compañía de café puede fijar la sede de la propiedad intelectual de su marca en Luxemburgo, donde la tasa impositiva efectiva de sociedades es del 0,8%, y luego cobrar a su subsidiaria en Italia una tarifa por usar la marca. Por cada taza de café comprada en Italia, la filial italiana pagaría a la de Luxemburgo un porcentaje, reduciendo así las ganancias obtenidas en Italia.

Otra argucia para ocultar ganancias es que un grupo corporativo se preste a sí mismo dinero con intereses. Una filial en los Países Bajos que otorga un préstamo a una filial en Francia recibiría intereses sobre los reembolsos de los préstamos, lo que ayudaría a transferir las ganancias de la filial francesa a los Países Bajos, donde se paga menos.

En el 2018 Google-Alphabet declaró 22.000 millones de ingresos en las islas Bermudas. El impuesto de sociedades allí es de tipo cero. La multinacional aseguró que dejará de hacerlo.