El presidente español, Pedro Sánchez, negó que vaya a sacar a presos de la organización terrorista ETA de las cárceles a cambio del apoyo del partido independentista vasco EH Bildu para votar los Presupuestos Generales del Estado.

"Es un no rotundo. Un no rotundo", dijo Pedro Sánchez en la sesión de control al Gobierno celebrada en el Congreso de los Diputados.

El jefe del Ejecutivo pronunció estas palabras tras ser interpelado por el presidente del conservador Partido Popular, Pablo Casado, en referencia a recientes declaraciones de Arnaldo Otegi, histórico líder independentista y coordinador de EH Bildu.

"Tenemos a 200 presos en la cárcel y si para sacarlos hay que votar a favor de los Presupuestos, pues los votaremos", dijo Otegi en una entrevista concedida a El Correo.

Sin mayoría

En otro momento de la entrevista el dirigente reconoce que, si el independentismo vasco no tuviera a esos 200 presos, su relación con el Gobierno de España sería diferente.

"Si no tuviéramos 200 presos dentro, no actuaríamos del mismo modo con este Gobierno, ni por el forro. No sé cómo, pero no actuaríamos así. Les diríamos: '¿qué nos das en el ámbito social y en el ámbito nacional?' Y podríamos apretar más en ese terreno, pero tenemos esta necesidad y ellos lo saben", añadió.

En su respuesta desde el Congreso, Sánchez afirmó que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no utilizó el terrorismo como arma política cuando ETA estaba activa y, en consecuencia, tampoco lo harán ahora "cuando ETA ya no existe".

Los dos partidos que conforman el Gobierno de España –PSOE y Unidas Podemos– solo suman 135 de los 350 escaños que componen el Congreso de los Diputados, por lo que necesitan el apoyo de otras fuerzas para alcanzar la mayoría absoluta (176).

Críticas

En ese contexto, el apoyo de pequeñas fuerzas regionales de carácter progresista o incluso de los partidos independentistas de Cataluña y País Vasco, se tornan vitales para la supervivencia del Gobierno.

El año pasado el Gobierno logró aprobar los Presupuestos Generales del Estado reuniendo 188 votos, gracias al apoyo de Esquerra Republicana de Cataluña (13 diputados), Partido Nacionalista Vasco (6), EH Bildu (5) y el Partido Demócrata Europeo Catalán (4), a los que se sumaron otros cinco votos aportados por fuerzas progresistas.

Desde el inicio de la legislatura, la búsqueda de apoyo parlamentario entre estas formaciones fue objeto de duras críticas contra Pedro Sánchez, al que Pablo Casado llegó a calificar como un "traidor" y un presidente "ilegítimo" por aliarse con lo que él considera "los enemigos de España".