Fuerzas armenias y azerbaiyanas continuaron sus combates en la región separatista de Nagorno Karabaj, pese a los llamados a una tregua y el alto precio que están pagando los civiles en estos diez días de enfrentamientos.

Los dos bandos se acusan de haber multiplicado los bombardeos en las zonas urbanas habitadas, especialmente en la capital de los secesionistas armenios del Karabaj, Stepanakert, y la segunda ciudad de Azerbaiyán, Ganya.

El Ministerio de Defensa de Azerbaiyán afirmó que había causado "graves pérdidas humanas y de material militar" al adversario, y señaló que "las tropas armenias se vieron forzadas a retirarse".

El presidente de la república sin reconocimiento internacional formada por los separatistas Nagorno Karabaj, Arayik Harutyunian, declaró que su Ejército "cumplía con éxito sus labores" y que "todo estaba bajo control".

Desde el inicio de los enfrentamientos, ambos bandos aseguran haber infligido enormes daños a su enemigo, aunque ninguno parece haber aventajado al otro de forma significativa.

Nagorno Karabaj es un territorio azerbaiyano poblado mayoritariamente por armenios que proclamó su independencia en 1991, lo que desató una guerra que se saldó con 30.000 muertos.

Los enfrentamientos que estallaron el 27 de septiembre produjeron una de las crisis más graves, si no la más, desde el alto el fuego de 1994, que hace temer una guerra abierta entre estas dos antiguas repúblicas soviéticas

El presidente azerbaiyano, Ilham Aliev, cuyo país rico en petróleo hizo grandes inversiones en armamento moderno, prometió recuperar Nagorno Karabaj y y descartó cualquier tregua sin la retirada militar armenia de la región.