Pesebres intervenidos y un mensaje contra las redadas migratorias de Trump

Con escenas vacías, agentes del ICE y símbolos contemporáneos, iglesias de EEUU usaron pesebres navideños para denunciar las redadas migratorias del gobierno de Trump

La escena navideña más tradicional del cristianismo apareció este año fragmentada, cercada o directamente ausente en distintas iglesias de EEUU. Pesebres intervenidos, figuras faltantes y símbolos contemporáneos se multiplicaron como forma de protesta religiosa frente a la política migratoria del presidente Donald Trump y el accionar del Servicio de Control de Inmigración (ICE).

Lejos de casos aislados, las intervenciones comparten un mismo eje: releer el nacimiento de Jesús desde la experiencia del desplazamiento forzado, la persecución estatal y el refugio.

La ausencia como mensaje

En algunos templos, la denuncia se construyó desde el vacío. En la parroquia St. Susanna, en Dedham, Massachusetts, el pesebre conserva el establo, los animales y los pastores, pero no a Jesús, María ni José. En su lugar, un cartel escrito a mano señala: “Aquí estuvo el ICE”.

Una lógica similar se repite en la iglesia Urban Village, en River Forest, Illinois. Allí, la Sagrada Familia no aparece en escena y es reemplazada por un aviso que explica la ausencia: “Debido a la actividad del ICE en nuestra comunidad, la Sagrada Familia está escondida”.

En ambos casos, la intervención propone una analogía directa entre los operativos migratorios actuales y el relato bíblico de la huida a Egipto para escapar de la persecución del rey Herodes.

Agentes, rejas y detención

Otras iglesias optaron por mostrar la escena completa, pero bajo amenaza. En Charlotte, Carolina del Norte, la iglesia Missiongathering armó un pesebre con Jesús, María, José y los Reyes Magos, rodeados por figuras que representan agentes del ICE con esposas en las manos, preparados para detenerlos.

“Este pesebre seguramente es perturbador, pero lo que está ocurriendo en nuestra ciudad es perturbador; lo que está sucediendo en ciudades de todo el país es perturbador”, explicó el pastor Andrew Shipley. “Para mí, la historia de la Navidad es la historia de Dios que viene al mundo a través de gente humilde; ellos también fueron víctimas de la violencia estatal y tuvieron que huir como refugiados a Egipto”, agregó.

En Dallas, la iglesia metodista Oak Lawn montó un pesebre dentro de una jaula coronada con alambre de púas, junto a carros de supermercado y tachos de basura, reforzando la idea de encierro y exclusión.

Símbolos del presente

En Evanston, en el área metropolitana de Chicago, otra intervención llevó la actualización al extremo. El niño Jesús aparece con las manos atadas con precintos y envuelto en una manta térmica de aluminio, similares a las que se usan en operativos de rescate y en centros de detención. María, en cambio, lleva una mascarilla para protegerse del gas lacrimógeno.

Esa escena fue vandalizada: destruyeron el pesebre y decapitaron la figura de María. En Charlotte, el pesebre de Missiongathering también sufrió daños y luego fue restaurado.

Un movimiento más amplio

Las intervenciones en los pesebres se inscriben en una protesta religiosa más extensa. Esta semana, la organización Interfaith Alliance lanzó una campaña publicitaria digital y en plataformas de streaming por USD 300.000, musicalizada con “O Holy Night”, que contrapone imágenes de agentes del ICE deteniendo inmigrantes con escenas de reuniones familiares navideñas.

Estamos proponiendo una visión de Estados Unidos basada en valores de cuidado mutuo, amor al prójimo y protección del vecino”, explicó su presidente, Paul Brandeis Raushenbush, quien recordó que la Sagrada Familia fue también un grupo de desplazados bajo un poder autoritario.

Críticas y respuestas oficiales

Las intervenciones generaron rechazos dentro y fuera de las iglesias. En Dedham, autoridades del arzobispado local pidieron retirar el cartel de St. Susanna y afirmaron que los fieles “tienen derecho a oportunidades genuinas de oración y culto católico, no a mensajes políticos divisivos”.

Desde el gobierno federal, la vocera de la Casa Blanca, Abigail Jackson, sostuvo que Trump fue elegido “basándose en su promesa de deportar a los inmigrantes indocumentados con antecedentes penales” y que “está cumpliendo esa promesa”.

Por su parte, la secretaria asistente del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, calificó las escenas como ofensivas y negó algunas representaciones: “ICE no ata con precintos a bebés ni a niños”.

Un antecedente que vuelve

El uso del pesebre como herramienta de protesta ya había aparecido durante la primera presidencia de Trump. En la Navidad de 2018, la Catedral Christ Church de Indianápolis colocó a Jesús, María y José detrás de rejas, en alusión a la separación de familias migrantes en la frontera.

Ese mismo año, y en otros posteriores, distintas iglesias volvieron a intervenir la escena navideña para denunciar políticas públicas. Esta vez, otra vez, el pesebre quedó incompleto, cercado o en peligro, como una imagen persistente del conflicto que atraviesa a las comunidades migrantes en EEUU.

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