El presidente de Chile, Sebastián Piñera, anunció la prórroga hasta el 11 de noviembre del estado de excepción en el sur de ese país, lo que implica la militarización de esta zona en disputa con los mapuches.

"La región de La Araucanía y el Biobío han sufrido gravemente los efectos de la violencia, los ataques de bandas del crimen organizado, de terrorismo, de narcotráfico, de robo de madera", indicó el mandatario conservador.

El objetivo de la medida, agregó en rueda de prensa, es "contar con todos los medios y capacidades que la Constitución y las leyes nos otorgan para enfrentar con mayor eficacia la violencia que desafía y produce daño a las familias, a las instituciones y al Estado de derecho".

El decreto, vigente desde el 12 de octubre, abarca a las provincias de Biobío y Arauco, en la Región del Biobío, y a las de Malleco y Cautín, en La Araucanía. Para una tercera extensión deberá contar con la autorización del Congreso.

Apoyo

"Hoy anunciamos que hemos extendido este periodo de excepción constitucional por 15 días adicionales que se extenderán hasta el próximo viernes 11 de noviembre, para poder continuar con la valiosa y fecunda labor que están cumpliendo nuestras Fuerzas Armadas", informó el mandatario desde la ciudad de Talcahuano.

Según Piñera, la extensión del estado de emergencia permitirá seguir contando “con todos los medios y capacidades que la Constitución y las leyes nos otorgan para poder enfrentar con mayor eficacia el crimen organizado, el narcotráfico, el terrorismo y la violencia, que desafían y producen daño a las familias, a las instituciones y al estado de Derecho, incluso utilizando armamento de guerra”.

Ante esto, el mandatario recordó que las Fuerzas Armadas no reemplazan la labor de las policías, sino que se limitan a dar apoyo logístico, tecnológico, de protección, de comunicaciones, transporte, vigilancia y patrullaje.

Conflicto

“Sabemos que esta violencia, desatada por el crimen organizado en las regiones y provincias de nuestro país más afectadas, además de haber sacrificado muchas vidas, también ha impedido que se cumplan órdenes judiciales, ha restringido la libertad religiosa y ha destruido muchos sueños y proyectos de las familias de estas regiones”, indicó.

Varias zonas del sur de Chile han experimentado en el último tiempo una ola de violencia con frecuentes ataques a maquinaria agrícola y predios, cortes de rutas, huelgas de hambre de presos indígenas y tiroteos con víctimas fatales.

Muchos de estos episodios se enmarcan en el conflicto mapuche, que enfrenta al Estado chileno y al principal grupo indígena del país, que reclama las tierras que habitaron durante siglos y que ahora pertenecen, en su mayoría, a grandes empresas agrícolas y forestales.