El presidente Sebastián Piñera afirmó que Chile está “en guerra contra un enemigo poderoso e implacable”, al que responsabilizó por los disturbios que causaron al menos once muertos, más de 200 heridos y cuantiosos daños materiales, pero su declaración fue rechazada por el jefe de Defensa Nacional y máxima autoridad del operativo militar desplegado por las masivas protestas iniciadas el jueves, general Javier Iturriaga, quien aseguró que "no está en guerra con nadie".

Estamos en guerra contra un enemigo poderoso e implacable que no respeta a nada ni a nadie, y que está dispuesto a usar la violencia sin ningún límite, incluso cuando significa la pérdida de vidas humanas”, dijo anoche el mandatario. Y agregó que “el único propósito” de ese enemigo es el de “producir el mayor daño posible” y agregó: “Ellos están en guerra contra todos los chilenos que quieren vivir en democracia”.

"Soy un hombre feliz, no estoy en guerra con nadie" respondió Iturriaga ante la consulta de un cronista que le preguntó si estaba de acuerdo con las declaraciones del primer mandatario.

 

El aumento de la tarifa eléctrica y el transporte encendió la mecha con masivas protestas que iniciaron el jueves los estudiantes, pero se profundizó tras la represión policial que terminó con la militarización de las calles, en las que se vieron escenas que retrotraen a la última dictarura, liderada por el general Augusto Piñochet, al punto que se usó el Estadio Nacional de Chile, que funcionó como un centro clandestino de detención en 1973, para trasladar detenidos. También se habla de desaparecidos.

Extensas filas en supermercados y estaciones de servicio, un pobre esquema de transporte y la incipiente organización de vecinos para custodiar algunos barrios, con una nueva fuerza de “chalecos amarillos”, marcaron la jornada del lunes en Santiago.

El saldo de las protestas, por el momento, es de once personas muertas, más de 200 heridas y 110 supermercados saqueados (14 de ellos también incendiados), de acuerdo con un balance oficial difundido hoy por el ministro del Interior, Andrés Chadwick, quien pretendió que la pueblada tiene un alto grado de organización entre grupos de delincuentes.

"Ayer (por el domingo) decía que no podíamos tener la ingenuidad de pensar que no había una acción que pudiese estar vinculada, organizada en algunos de estos sectores de delincuentes, y resulta bastante evidente con lo que ha pasado los últimos días", dijo el ministro, citado por la agencia EFE.

Lejos de agitar fantasmas, la ex presidenta chilena y actual alta comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas ( ONU), Michelle Bachelet, pidió diálogo y una investigación independiente de los actos, atribuibles a las autoridades o los manifestantes, que derivaron en muertes o lesiones en ese país.

“Exhorto al gobierno a que trabaje con todos los sectores de la sociedad hacia soluciones que contribuyan a calmar la situación e intentar abordar los agravios de la población en interés de la nación”, expresó la ex presidenta de Chile en una declaración pública emitida en Ginebra y reproducida por el diario santiaguino La Tercera.

Para Bachelet, "es esencial que todos los actos que han provocado lesiones y muerte, tanto por parte de las autoridades como de los manifestantes, sean sometidos a investigaciones independientes, imparciales y transparentes”.

Mientras las redes sociales se llenaban de imágenes que denunciaban la violencia oficial y comenzaban a circulaban videos en los que se ve a carabineros aspirando cocaína antes de iniciar la represión, el total de fallecidos en medio de esta espiral de violencia llegó a once. Además, el Ministerio de Salud informó de que al menos 10 de los más de 200 heridos se encuentran hospitalizados con riesgo de vida.

Aún el lunes se repitieron nuevos actos violentos, con graves enfrentamientos con el Ejército y las fuerzas de seguridad, saqueos, incendios y robos, en una ola de violencia que mantiene a buena parte de Chile en estado de alerta.

La militarización del país ordenada por Piñera, aumentó en las últimas horas en un intento de tratar de controlar los desmanes violentos provocados en los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, en la ola de protesta desatada por el aumento de la tarifa eléctrica y el transporte.

La magnitud de las protestas y la persistencia de los actos de violencia llevaron a las autoridades a imponer para esta noche, por tercera vez consecutiva, el toque de queda en Santiago y sus zonas de influencia, además de en Tarapacá, Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso, Maule, Biobío y Los Ríos, ciudades en las que se prohíbe la circulación entre las 19 y las 6 de la mañana.

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