El representante en Bolivia de la Oficina de las Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito (UNODC, sigla en inglés), Thierry Rostan, advirtió que la pandemia de COVID-19 puede ocasionar situaciones de pobreza que impulsen a más gente al negocio de las drogas.

"Es probable que el aumento del desempleo y la pobreza por la crisis (pandemia) pueda llevar a un incremento del consumo de drogas, así como a que más gente contemple el cultivo ilícito o el tráfico de drogas como opciones para subsistir", dijo el funcionario al participar en un foro regional online de la UNODC, sobre los problemas de COVID-19 y drogas, según una nota del sitio web Sputnik.

El representante de la UNODC dijo que se prevé que la pandemia causará una contracción económica de grandes dimensiones, cuyo efecto social más importante será la pérdida de puestos de trabajo.

"Esto ocasionará que un número cada vez mayor de hogares vulnerables recurran a mecanismos de defensa negativos como los cultivos ilícitos y también es posible que exista una gran cantidad de mano de obra a merced de organizaciones criminales", señaló.

Anunció que, ante esta perspectiva, la UNODC y el sistema de Naciones Unidas en general consideran a la reactivación económica como un desafío global y regional prioritario.

Específicamente en la lucha contra el narcotráfico, apuntó, deben fortalecerse los programas de desarrollo integral o alternativo de las regiones productoras de coca.

Rostan citó que los cultivos mundiales de coca sumaban unas 244.000 hectáreas a fines de 2018, de las cuales Bolivia tenía poco menos del 10%, en tanto que Colombia concentraba hasta el 70% y el resto estaba en Perú.

Ese mismo año, la producción mundial de cocaína llegó a su nivel máximo, con 1.723 toneladas.

El representante dijo que en Bolivia los conflictos sociales de fines de 2019 y la actual pandemia de COVID-19 "no han afectado notablemente a los cultivos de la hoja de coca, especialmente, tomando en cuenta que el arbusto de coca crece y se cosecha durante todo el año".

La cadena de producción y comercialización de cocaína pudo haber sido afectada por la falta de precursores e insumos químicos, limitaciones de tránsito y disminución de comercio internacional, pero es previsible que el negocio del narcotráfico se reactive cuando concluyan los confinamientos, añadió Rostan.