La economía de Estados Unidos se contrajo un 4,8% en el primer trimestre de 2020, anunciaron las autoridades estadounidenses, confirmando el brutal impacto del coronavirus en la principal potencia mundial.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya advirtió que la pandemia de la Covid-19 provocaría una recesión en 2020, con una contracción estimada en el 3% del PIB a nivel global y del 5,8% en Estados Unidos, que pone así fin a una década de bonanza.

"La caída del PIB en el primer trimestre fue, en parte, debido a la respuesta para frenar la COVID-19" en marzo, explicó el Departamento de Comercio de Estados Unidos, el país donde más personas han fallecido por la enfermedad, casi 60.000.

Este dato supone, además, la caída más rápida del PIB norteamericano desde la crisis financiera de 2008, en concreto, desde el último trimestre de ese año en el que se produjo la quiebra de Lehman Brothers. 

El consumo, que representa dos terceras partes de la economía estadounidense, se vió afectado por los confinamientos aplicados desde el mes pasado, la paralización de las empresas y el despido de millones de trabajadores.

De hecho, los datos de pedidos semanales de subsidio por desempleo de las últimas seis semanas muestra cómo la crisis del Covid-19 ha provocado la destrucción de 26,7 millones de empleos en el país. Así, las ventas minoristas se desplomaron un 8,7% en marzo, su mayor caída desde que comenzaron los registros en 1992.