China suspendió las compras de suministros estadounidenses de soja, en medio de la reciente escalada en la guerra comercial entre los dos países, a la que el viceministro chino de Relaciones Exteriores, Zhang Hanhui, calificó como "terrorismo económico".

De acuerdo con la agencia Bloomberg, el gigante asiático no cancelaría las compras anteriores de soja estadounidense, pero los vendedores de EE. UU. no han recibido nuevos encargos y no esperan tenerlos mientras continúe la guerra comercial. 

Uno de los más recientes pedidos de China a Estados Unidos habría sido el de cerca de 13 millones de toneladas de soja en diciembre cuando ambos países acordaron una tregua en su guerra comercial. Este encargo habría sido una muestra de buena voluntad de Beijing.

La soja, que se muele para elaborar aceite para cocinar y harina de soja, rica en proteínas y que se usa en el alimento para animales, fue la mayor exportación agrícola de EE. UU. a China el año pasado con un valor de US$12.300 millones, según el Departamento estadounidense de Agricultura.

Hace unos meses, China se vio obligada a volver a comprar soja a EE. UU. ante la incapacidad de encontrar cantidades suficientes para satisfacer la demanda en otras regiones.

En tanto, el viceministro de Relaciones Exteriores chino, Zhang Hanhui afirmó que "somos contrarios a la guerra comercial, pero no nos da miedo".

"Nos oponemos completamente a este recurso sistemático a las sanciones comerciales, a los aranceles y al proteccionismo. Esta instigación premeditada de un conflicto comercial constituye un terrorismo económico, un chovinismo económico y un acoso económico puro y duro", añadió.

Estas declaraciones se producen en un momento en que China se muestra cada vez más ofensiva frente a lo que considera unas presiones intolerables de Washington en su contra.

La guerra comercial entre las dos potencias se intensificó a inicios de mayo, cuando Washington aumentó los aranceles punitivos a productos chinos.

Donald Trump también aumentó la presión a Huawei, el gigante chino de las telecomunicaciones, número dos mundial del sector de los teléfonos inteligentes y líder planetario de la red 5G.

En nombre de la seguridad nacional, una ley estadounidense prohíbe desde el año pasado a las administraciones federales comprar equipos y servicios del grupo y trabajar con terceras empresas que sean clientes suyos.

El gobierno de Trump también prohibió a las empresas estadounidenses vender tecnologías a Huawei, lo que pone en riego el crucial suministro del gigante chino de componentes electrónicos fabricados en Estados Unidos.

"El unilateralismo y el acoso se desarrollan y afectan con gravedad a las relaciones internacionales y los principios fundamentales", destacó Zhang Hanhui.

"Este conflicto comercial también tendrá un impacto negativo importante en el desarrollo y el reimpulso de la economía mundial", advirtió durante una rueda de prensa.

Medios y responsables políticos chinos amenazan ahora con una reducción de las exportaciones de tierras raras a Estados Unidos, lo que podría privar a las empresas norteamericanas de un recurso fundamental.

China asegura más del 90% de la producción mundial de este conjunto de 17 metales, indispensables para las tecnologías y presentes en teléfonos celulares, pantallas de plasma, vehículos eléctricos y armamento.