América Latina y el Caribe es una región de desarrollo en transición que enfrenta varios desafíos: tiene una estructura productiva poco diversificada y con baja productividad, con falta de actualización tecnológica, y fue duramente golpeada por la pandemia con el cierre de 2,7 millones de pequeñas y medianas empresas (pymes) y una pérdida estimada de 47 millones de trabajos).

Estas cifras fueron dadas a conocer por la titular de la Cómisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, quien además resaltó el trabajo conjunto realizado con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en favor del desarrollo sostenible de los países de la región, durante el 5 aniversario del Programa Regional de la OCDE para América Latina y el Caribe.

La funcionaria resaltó que la región también ha sufrido alzas en la pobreza y la desigualdad, a pesar de los avances sociales realizados en la última década. "Hemos estimado que en 2020 el total de personas pobres ascendería a 209 millones, 22 millones de personas más que el año anterior, y el índice de Gini promedio (que mide la desigualdad) podría incrementarse en 5,6%, respecto al 2019", indicó.

Desafíos

Además América Latina, y en especial el Caribe, son muy vulnerables al cambio climático y ya han sufrido sus negativos efectos y, por otro lado, la región tiene una limitada capacidad impositiva y la falta de estructuras tributarias progresivas sigue siendo una preocupación.

"Enfrentar los desafíos locales y globales requiere más que nunca de un enfoque completo y renovado de las asociaciones, una nueva perspectiva de la cooperación internacional basada en intereses comunes, valores compartidos y complementariedades fuertes. Estos son los intereses y valores comunes que compartimos con la OCDE", declaró en su mensaje.

Bárcena enfatizó que la pandemia de COVID-19 ha traído nuevos desafíos y puesto en evidencia la importancia de trabajar juntos y reforzar el apoyo a los países de América Latina y el Caribe para impulsar marcos institucionales, la creación de capacidades financieras y desarrollo de habilidades sociales y tecnológicas. "Estos son asuntos fundamentales para construir sociedades más resilientes e inclusivas", señaló.

En los meses subsiguientes al inicio de la pandemia, los gobiernos de la región enfrentaron con suerte diversa la crisis desatada por las medidas de restricción para frenar al virus. La Argentina fue uno de los países latinoamericanos que más herramientas de respaldo puso en marcha, incluso al nivel de posicionarla al tope de un ránking global elaborado por el nucleamiento gremial internacional UNI-Global Union.

Ayuda en Chile

Otro ejemplo en la región es el de Chile, donde el presidente Sebastián Piñera anunció un bono de un millón de pesos para todas las pymes que tengan alguna actividad o al menos un trabajador contratado, con ventas inferiores a 25 mil UF anuales.

Estas mismas personas y pymes recibirán un segundo bono, que se suma al anterior, equivalente a tres meses de IVA de un año normal (2019) con un tope de $2 millones.

Asimismo, las pymes que tengan trabajadores suspendidos recibirán un subsidio adicional para poder pagar las cotizaciones previsionales de los trabajadores suspendidos por un plazo de cuatro meses.

"Las mujeres que estén en esta situación van a recibir todos estos bonos, pero con un premio, o un agregado de un 20% adicional", agregó el Presidente.

Piñera sostuvo que "hemos ingresado hoy con máxima urgencia al Congreso los proyectos de ley necesarios. En los próximos días, anunciaremos un Fondo de Salud para financiar el combate al coronavirus y reducir las listas de esperas. También anunciaremos un conjunto de medidas tributarias y administrativas para contribuir a financiar todas estas iniciativas".