Uno de cada tres habitantes de América Latina será pobre al concluir este año, en el que la actividad se contraerá 9.1% y 96 millones de personas correrán el riesgo de no tener ingresos suficientes para la compra de alimentos.

Así lo explicó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), durante un encuentro telemático con la prensa la semana pasada, para la presentación del informe de la ONU "El impacto de Covid-19 en América Latina y el Caribe". La funcionaria recalcó que semejante panorama requerirá "una respuesta fiscal de emergencia" por parte de los organismos financieros internacionales para disponer fundamentalmente de alivios de deuda.

Será la mayor recesión en 100 años y a este diagnóstico le acompaña un incremento en la pobreza, pobreza extrema y desigualdad. Mujeres, indígenas y afrodescendientes son los más vulnerables, abundó Bárcena en videoconferencia de prensa.

La Cepal estima que de las 630 millones de personas que viven en América Latina, al final de este año 230 millones serán pobres (45 millones más que en 2019) y 96 millones se encontrarán en pobreza extrema (28 millones más), es decir, que su ingreso limitará la compra de insumos básicos como la comida. Mientras la desigualdad aumentará 4.7% y sobretodo en Brasil y México a cerca de 5%, explicó Bárcena. Para el desempleo se prevé una tasa de 13.5%, que alcanzará a 44 millones de latinoamericanos.

La secretaria ejecutiva recalcó que América Latina trae a cuestas limitaciones de balanzas de pago, crisis cambiarias y alta informalidad, todos problemas que se suman a la crisis del coronavirus, por lo que será necesaria dar una respuesta a los países de la región con financiamiento en condiciones favorables, exenciones, aplazamiento de pagos por servicio de la deuda y ampliar la asignación de derechos especiales de giro del Fondo Monetario Internacional.

"Nuestra región tiene interés político de invertir, pero no necesariamente tiene este espacio fiscal necesario. Eso hace que tenga problemas de liquidez muy pronto y por lo tanto una respuesta multilateral y de las organizaciones financieras internacionales será necesaria, porque nuestros países por ser considerados de ingreso medio no son a veces incluidos en esta medida multilateral que ha tomado el G-20 para países de ingreso bajo", detalló.

Y recalcó que "esta es una región que ya venía por siete años con un crecimiento muy bajo y con brechas estructurales y un modelo de desarrollo insostenible que se han exacerbado por una muy débil protección social, sistemas de salud fragmentados y profundas desigualdades".

A excepción de Haití, los países de América Latina se consideran de ingresos medios. De hecho 77% de las personas en la región se consideran de ingreso medio pero no tienen capacidad de ahorro, es una condición muy frágil y que en muchas ocasiones está sostenido en el endeudamiento de los hogares, enmarcó la funcionaria.

Bárcena también dijo que la baja en la expectativa de crecimiento de América Latina está sostenida en la previsión de que el valor de la exportaciones caiga 20%, otro 20% el flujo de las remesas y "sin duda el turismo es una de las actividades más afectadas", dado que se registra un desplome de 35% en este sector.