El Gobierno socialista portugués planea poner fin a la exención fiscal absoluta durante una década para los jubilados extranjeros, que estaba en vigor desde 2009 y atrajo a unos 33.000 pensionistas desde España. Solo en caso de acuerdos específicos bilaterales con las naciones de origen quedaba sin aplicación este punto, pero ahora todo puede dar un vuelco.

La medida, que debe votarse próximamente en la Asamblea de la República, impulsa la tributación de un 10% y se pone sobre la mesa en un intento de frenar la escalada de precios en el sector inmobiliario, especialmente en el centro de Lisboa y Oporto.

Los conservadores del PSD quieren incluir en la misma propuesta otra adicional en este sentido: terminar con la "barra libre" en las denominadas "visas oro", es decir, el derecho a obtener un permiso de residencia en Portugal gracias a la inversión de un mínimo de 500.000 euros en viviendas o negocios.