La ultraderecha francesa gana terreno en una franja clave del electorado, las personas entre 25 y 34 años, para quienes el Reagrupamiento Nacional (RN, antes Frente Nacional) es la primera opción de voto, mientras que Emmanuel Macron pierde apoyo en ese sector.

Un 29% de los votantes entre 25 y 34 años respaldó a Macron en el 2017, pero ahora solo un 20% está dispuesto a hacerlo. En cambio, la intención de voto para la ultraderechista Marine Le Pen subió del 23%  al 29 por ciento. Es una inversión de tendencia, favorable a la ultraderecha, que podría ser decisiva en las presidenciales de la primavera del 2022, según señala el medio español La Vanguardia.

Diferencias

Entre los más jóvenes –de 18 a 24 años–, Macron obtendría el 29% de votos –nueve puntos más que en el 2017– mientras que Le Pen se mantiene estable en torno al 20 por ciento. No obstante, se advierte que entre los más jóvenes la abstención termina siendo más alta que entre los treintañeros, por lo que, en el cómputo global, y dado que el segundo grupo es mucho más numeroso, la beneficiada es Le Pen.

Entre los jóvenes desciende el apoyo a Jean-Luc Mélenchon (izquierda radical) y suben los ecologistas. Hay más partidarios de la ultraderecha entre los jóvenes sin título universitario que entre quienes sí poseen un diploma superior.

Ideología

El estrato sociológico más favorable a la ultraderecha (34% de intención de voto) es el de la población entre 50 y 64 años, la generación que teme por las condiciones de su jubilación y por la carga que supone, en muchos casos, atender a sus padres dependientes.

Otro dato significativo de las encuestas es que, al contrario de lo que ocurría en el pasado, el grueso de los votantes de Le Pen no lo son como gesto de protesta contra los otros partidos sino porque comparten los postulados y la filosofía de fondo. Son muy críticos con las consecuencias de la globalización, se sienten desprotegidos y creen que la inmigración y la multiculturalidad constituyen amenazas.