En pleno esfuerzo diplomático para retomar el pacto nuclear firmado con Estados Unidos y otras potencias en 2015 y aliviar sanciones económicas contra su país, el presidente iraní, Hasan Rohani, se mostró contrario a una ley aprobada por el Parlamento que prevé la suspensión de las inspecciones nucleares internacionales en Irán.

"El Gobierno no está de acuerdo con el plan ratificado y considera que va en detrimento de la vía de las actividades diplomáticas", sostuvo Rohani durante una reunión de su gabinete.

La ley podría poner fin a las inspecciones de la ONU a las instalaciones nucleares iraníes en 2021 y exige al Gobierno reanudar el enriquecimiento de uranio al 20% si las naciones europeas no alivian las paralizantes sanciones estadounidenses contra Irán en el plazo de tres meses una vez el texto sea ratificado.

Pese a que el 20% está por debajo del umbral necesario para las armas nucleares, es más alto que el requerido para fines civiles.

La tensión sobre el proyecto de ley, que ganó impulso después del asesinato del destacado científico nuclear iraní Mohsen Fakhrizadeh el mes pasado en un ataque que los funcionarios iraníes atribuyeron a Israel, refleja la rivalidad entre Rohani y la línea dura que domina el Parlamento y favorece un enfoque más combativo con Occidente.

La norma logró un primer respaldo del Parlamento y tiene que recibir la aprobación definitiva de la cámara legislativa y luego del Consejo de los Guardianes.

En cumplimiento del acuerdo nuclear firmado por Irán hace cinco años con Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China, Teherán da autorización a los inspectores de Naciones Unidas para revisar las instalaciones de su programa atómico y evaluar las actividades de enriquecimiento de uranio.