La solidez de la reactivación económica estadounidense se confirma, alimentada por un consumo que avanza a pesar de la alta inflación, mientras los pedidos de subsidios por desempleo caen a su nivel más bajo desde 1969, datos que refrescan a Joe Biden antes del fin de semana de Acción de gracias.

Las familias estadounidenses continuaron consumiendo en octubre, indicó el Departamento de Comercio.

Sus gastos aumentaron 1,3% con relación a setiembre, pero con una inflación en un máximo en 31 años que engrosó las cifras. Sin considerar la inflación, los gastos de consumo aumentaron 0,7% frente a 0,3% en setiembre.

Los ingresos de los estadounidenses también subieron por mayores salarios y ganancias derivadas de rentas, según los datos oficiales. Los consumidores dirigieron sus gastos tanto a bienes como a servicios.

Energía

En tanto los precios al consumo continuaron subiendo en octubre, impulsados por la energía, y registraron un incremento en 12 meses de 5%, su mayor alza anual desde 1990.

De acuerdo al índice PCE del Departamento de Comercio, la inflación mes a mes marcó 0,6% entre setiembre y octubre. Además, los ingresos y los gastos de los hogares aumentaron mucho más de lo previsto con relación a setiembre, 0,5% y 1,3% respectivamente.

El incremento anual en el índice PCE, que mide el aumento de precios en función del consumo personal, es el mayor desde noviembre 1990 y se ubicó muy por encima del 4,4% a 12 meses de setiembre pasado.

Los datos muestran que los precios de la energía subieron 30,2% desde octubre de 2020 en tanto los alimentos subieron 4,8 por ciento.

Biden dijo recientemente que su "prioridad absoluta" es "revertir la tendencia de la inflación".

El ahorro sigue bajando. En octubre fue de 7,3% de los ingresos disponibles, muy lejos del 26,6% de marzo de 2021, luego de que el gobierno federal pagara algunos cheques de ayuda por la pandemia.

Desempleo

Los empleadores siguen con problemas para contratar, en particular en el caso de los puestos peor pagados, y las empresas se pelean para atraer candidatos, proponiendo salarios más altos y mejores condiciones laborales.

Los pedidos semanales de beneficios por desempleo cayeron por debajo del nivel previo a la pandemia de covid-19, que causó despidos masivos, lo que marca un hito en la recuperación económica del país.

El Departamento de Trabajo anunció 199.000 nuevas solicitudes en la semana que finalizó el 20 de noviembre, un nivel menor al registrado el 14 de marzo de 2020, la última semana antes de que el desempleo comenzara a crecer a medida que se propagaba el coronavirus.

También se trata del menor registro desde noviembre de 1969, según los datos, mucho menor que las previsiones de los analistas (que esperaban 265.000 nuevas inscripciones) y una caída de 71.000 respecto de la semana previa.

Unos 2,4 millones de estadounidenses perciben algún tipo de beneficio por desempleo.