El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, recargó ayer su discurso contra el "peligro" de la religión islámica y en defensa de la "cultura cristiana" en Europa, a pocas horas de entregar a la Unión Europea (UE) un proyecto que postula "cerrar las fronteras" a los inmigrantes.

"Nosotros somos de los que piensan que la última esperanza de Europa es el cristianismo", dijo en un acto de precampaña para los comicios del próximo 8 de abril.

Sostuvo que "hasta 2020" unos 60 millones de inmigrantes intentarán entrar en Europa y remarcó que en "los países occidentales hay una creciente población islámica".

"Si esto sigue así, el islam pronto será mayoría y Occidente se hundirá", dijo ante sus seguidores en el Bazar de los Jardines del Castillo, mientras en las afueras se registraba una manifestación en su contra.

Para Orban, hay una diferencia entre el "centro de Europa y occidente", que describió como "países de inmigración, donde la islamización avanza", lo que consideró como "una mala noticia" para Europa Central ya que "ahora el peligro viene también de Occidente".

En relación con las próximas elecciones legislativas en Italia el 4 de marzo, el húngaro auguró que el ex primer ministro Silvio Berlusconi "puede de nuevo ocupar los cargos gubernamentales".

Y gritó: "¡Forza Italia!", en referencia al nombre del partido que lidera Berlusconi al tiempo que recordó que las fuerzas de derecha ya han avanzado en las elecciones austríacas y croatas.