Un ministro cercano al ex premier Matteo Renzi propuso conformar un "gobierno de transición" en Italia entre el oficialismo del Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas (M5E), el partido más votado aunque sin mayoría propia, y la alianza de derecha que ganó las elecciones de marzo, pero la xenófoba Liga Norte rechazó de inmediato la posibilidad.

El ministro de Desarrollo Económico, Carlo Calenda, es la primera voz que se abre en el oficialismo a favor de un Ejecutivo de unidad nacional, luego de que durante los primeros 40 días de parálisis política la línea oficial del PD haya sido la de "permanecer en la oposición" y dejar en la Liga Norte y en el M5E la responsabilidad de formar un nuevo gobierno.

El PD debería proponer la constitución de un gobierno de transición sostenido por todas las fuerzas políticas y paralelamente la formación de una comisión bicameral sobre las reformas institucionales que resuelva las cuestiones fundamentales del país, planteó Calenda en una entrevista con el diario La Repubblica publicada ayer.

De todos modos, la iniciativa fue rápidamente descartada por el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, que aseguró que "con el PD no se puede hacer nada".

"¿Qué se podría hacer con un gobierno que quiere a los inmigrantes?", planteó el dirigente xenófobo desde la norteña Molise, en una recorrida de campaña para las elecciones regionales del 22 de abril, en declaraciones al Tg2 de la cadena de radiodifusión RAI.

En ese marco, mientras se espera que esta semana el presidente Sergio Mattarella indique los próximos pasos para que el país salga de la parálisis política en la que se encuentra desde las elecciones, Calenda, ministro desde 2016, identificó como prioritario resolver "la posibilidad de formar un Ejecutivo estable; la relación entre las autonomías regionales y los intereses nacionales y la baja de costos de la política".

Según Calenda, el gobierno debería dar vida a una nueva ley electoral con un sistema "mayoritario a doble turno", previa reforma constitucional, considerando el marco en el que se encuentra Italia, donde los ganadores de las elecciones de marzo aún no han conseguido formar un nuevo gobierno.