El presidente bielorruso, Alexandre Lukashenko, fue nuevamente reelecto con un 80,23% de los votos, resultado que provocó protestas y acusaciones de fraude por parte de la oposición.

El presidente ruso, Vladimir Putin, fue el primero en felicitar a Lukashenko, mientras que Polonia pidió una cumbre extraordinaria de la Unión Europea para tratar el tema de la reeleción y la represión de las protestas, que culminó con unos tres mil detenidos en todo el país, de acuerdo con la propia policía. "Debemos apoyar al pueblo bielorruso en su búsqueda de libertad", dijo el primer ministro polaco Mateusz Morawiecki en una declaración.

La principal rival de Lukashenko, la opositora Svetlana Tijanóvskaya, obtuvo por su lado el 9,9% de los votos, según esos primeros resultados oficiales de la Comisión Electoral Central (CEC) de la antigua república soviética.

La opción "contra todos los candidatos", que contempla la legislación electoral bielorrusa, consiguió el 6,02%, y los otros tres candidatos en liza se repartieron el 4,8% restante. "El poder debe reflexionar sobre cómo cedernos el poder. Me considero vencedora de la elección", dijo a la prensa Tijanóvskaya, quien denunció la represión en la noche del domingo de manifestaciones contra la reelección del 'hombre fuerte' de Bielorrusia.

"Por Alexandr Grigoriévich Lukashenko votaron 4.652.000 personas o el 80,23%", anunció en rueda de prensa, la presidenta de la CEC, Lidia Yermóshina, según informó desde Minsk la agencia oficial rusa RIA Nóvosti. De acuerdo con la CEC, la participación fue 84,23% del censo electoral, cifrado en poco más de 6,8 millones de ciudadanos.

Al término de las votaciones, la oposición salió a las calles de Minsk y de otras 32 ciudades bielorrusas a protestar contra lo que denunciaron como fraude electoral, y los manifestantes fueron dispersados por la policía antidisturbios, que empleó carros hidrarntes, gases lacrimógenos, balas de goma y porras.

Según la ONG Vesná, de defensa de los derechos humanos, una persona murió atropellada por un vehículo policial, lo que fue negado por la vocera del ministerio del Interior bielorruso, Olga Shemodanova: "no tenemos muertos", aseguró a la Agence France-Presse.