Las principales centrales sindicales de Brasil protestaron ayer frente al consulado de Estados Unidos en Sao Paulo contra los aranceles que el presidente de ese país, Donald Trump, planea imponer a las importaciones de acero y aluminio que afectaría a más de 400.000 empleos.

"Tenemos más de un millón de trabajadores en el sector siderúrgico en Brasil, que ya está sufriendo de diferentes maneras la competencia desleal por el mundo, y calculamos que más de 400.000 empleos están corriendo riesgo", dijo a la agencia Efe Miguel Eduardo Torres, presidente de la Confederación Nacional de los Metalúrgicos.

La manifestación estuvo liderada por la Central Única de los Trabajadores (CUT), mayor unión sindical del país, y la oficialista Fuerza Sindical, la segunda más importante, entre otras organizaciones que clamaron contra la política proteccionista del mandatario estadounidense.

"La medida, descarada y unilateral, impone un impuesto y ahí crea tierra arrasada en los países. Aquí en Brasil miles de familias y trabajadores están amenazados porque trabajan en siderúrgicas. No es justo que el Gobierno de Trump tome esa decisión", dijo a Efe el secretario general de Fuerza Sindical, JoÆo Carlos Gonçalves.

Gonçalves destacó que en este tipo de cuestiones es necesaria una negociación entre las partes implicadas y la intermediación de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Brasil exporta anualmente cinco millones de toneladas de acero a Estados Unidos, lo que supone un tercio de las ventas del país al exterior.