El expresidente catalán Carles Puigdemont se reunió en Bruselas con cerca de 200 alcaldes independentistas, en un acto en el que pidió a la Unión Europea una “reacción” ante el “maltrato de las autoridades españolas” y reivindicó al destituido Gobierno catalán como el único “legítimo”.

En libertad condicional, aunque sin restricciones de actividad dentro de Bélgica, Puigdemont tachó al Gobierno de Mariano Rajoy de “fascista” y lo acusó de haber cometido “un golpe de Estado” con la aplicación del 155 para restablecer el orden constitucional y estatutario.

Puigdemont y los cuatro exconsejeros que están en su misma situación judicial fuera de España, sobre los que pesa una orden de detención y entrega europea, reaparecieron públicamente con semblante tranquilo y agradecieron con sonrisas y aplausos los gritos de los presentes de “President”, “Llibertad” y “Visca la República de Catalunya”.

“No sabéis la falta que nos hacía vuestro calor y apoyo”, dijo Puigdemont, rodeado de los exconsejeros Clara Ponsatí, Lluis Puig, Meritxell Serret y Toni Comín. Puigdemont llamó tanto al Gobierno español como a la Unión Europea a reconocer el resultado electoral de los comicios del 21 de diciembre en Cataluña, sobre todo si vuelve a ganar el independentismo.

Puigdemont y los cuatro exconsejeros comparecerán ante un juez de primera instancia el próximo 17 de noviembre en Bruselas, en una vista en la que se decidirá sobre su entrega a España, una decisión que todavía puede ser recurrida en dos instancias más y demorarse más de 60 días.

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