Tras el aplazamiento de su investidura, el líder secesionista Carles Puigdemont afirmó que el proceso independentista "ha terminado" y que sus correligionarios lo han "sacrificado", en mensajes de texto que asumió como propios después de que fueron difundidos ayerpor un canal de TV, aunque luego dio a entender que "no se echará atrás".

Ante la confesión de Puigdemont, la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, pidió al presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, que abra una nueva ronda de contactos y presente otro candidato a la presidencia del gobierno regional para "salvar la situación".

"Soy periodista y siempre he entendido que hay límites, como la intimidad, que nunca se deben violar. Soy humano y hay veces que también dudo", escribió Puigdemont en su cuenta de Twitter en pleno revuelo por la revelación de sus mensajes privados.

El Programa de Ana Rosa de la cadena Tele5 de la televisión abierta española, aseguró que Puigdemont envió estos mensajes telefónicos ayer al diputado de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Toni Comín, quien se encuentra huido con él en Bélgica.

"Supongo que tienes claro que esto se ha terminado. Los nuestros nos han sacrificado. Al menos a mí. Vosotros seréis consellers (espero y deseo), pero yo ya estoy sacrificado tal y como sugería (Joan) Tardá", sostuvo Puigdemont, haciendo referencia a unas palabras del diputado de ERC, quien había avanzado que quizás el ex presidente debía ser "sacrificado" como candidato.

El ex presidente, resignado, aseguró también que "se viven los últimos días de la Cataluña republicana", y avanza que lo que le queda de vida lo dedicará "a poner en orden los últimos dos años y a proteger mi reputación".