En el marco de la pandemia por coronavirus (Covid-19), las naciones buscan sobrellevar la crisis económica mientras que el Fondo Monetario Internacional ( FMI) le exige a los países emergentes políticas de ajuste fiscal y aumentos en los impuesto regresivos que castigan a sectores de ingresos medios y bajos, sostiene un informe del Proyecto Económico y el Ocipex que se dio a conocer este martes.

La consultora dirigida por las economistas Fernanda Vallejos y Sofía de Nícolo desarrollaron una investigación sobre "los efectos de la crisis en la clase media y el mundo emergente", en el que buscan analizar los efectos de la pandemia en la población mundial. 

El informe destaca que al inicio de la pandemia, más de 1.000 millones de personas en el mundo corrían el riesgo de caer en la pobreza o perder su trabajo, aunque simultáneamente una centena de ricos veían crecer su riqueza en miles de millones de dólares, lo que sugeriría que la crisis económica por el covid-19 podría acrecentar las desigualdades. 

En este sentido, algunas de las conclusiones del estudio arrojan que la desigualdad mundial se encuentra agravada, particularmente en las naciones de ingresos medios y bajos. 

“El aumento de la pobreza es la consecuencia del impacto de la crisis sobre los sectores medios, trabajadores asalariados, profesionales, cuentapropistas, como pequeñas y medianas empresas”, puntualiza el informe, al tiempo que refiere a un estudio reciente del Pew Research Center, según el cual “más de 150 millones de personas dejaron de ser parte de la denominada clase media durante el 2020, lo que significa la caída más grande en las últimas tres décadas”.

Países emergentes, los más golpeados durante la pandemia

El informe sostiene que la pandemia está afectando más a los países emergentes, particularmente los del sudeste asiático (exceptuando China) y América Latina y a los sectores de ingresos medios, una característica que diferencia a la crisis económica actual de la acontecida en el 2008, “donde el impacto fue generalizado, pero las economías emergentes lograron recuperarse más rápidamente”. 

En este sentido, Vallejos y De Nícolo explican que a pesar de que “el empleo en los países de ingresos medio-bajos ha sido el más golpeado (una disminución del 14 por ciento en las horas de trabajo durante el año pasado), el gasto en estos países estuvo muy lejos de contener el empleo perdido”. 

El informe explica que los países desarrollados adoptaron una política contracíclica y tomaron “medidas para contener el empleo y repatriar inversiones que anteriormente se habían deslocalizado”. Al respecto, Vallejos y De Nicolo indican que las clases medias de los países en desarrollo, como Argentina, son los más afectados en este escenario. 

Los discursos de Estados Unidos y el FMI

Como respuesta a la crisis, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, anunció que invertiría este año 1,9 billones de dólares en medidas para reactivar el país, puntualiza el informe, y expresa que "ensayó un fuerte discurso crítico en torno a las teorías económicas ortodoxas al reconocer ante el Congreso norteamericano que 'la economía del derrame nunca funcionó''.'

Como contracara, el informe subraya el doble discurso del Fondo Monetario Internacional en la crisis que, por un lado, “admite el rol del sobreendeudamiento como un collar que ahorca las posibilidades de cualquier economía débil para afrontar una crisis como la que vivimos actualmente”, pero al mismo tiempo “sigue predicando sistemáticamente el ajuste bajo el eufemismo de la “consolidación fiscal de mediano plazo”. 

En ese sentido, recuerda que el FMI le pidió planes de ajuste a 76 de los 91 países a los que les otorgó créditos durante la pandemia.

“Paradójicamente, sus principales accionistas, los países desarrollados del G7, no dudan en expandir el gasto hasta donde sea necesario. Esta doble vara mundial no es nueva, pero se hace más visible en un contexto donde la injusticia se acrecienta”, puntualiza el trabajo.

Qué propone la ONU

El informe de Vallejos y De Nícolo recuerda que la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD) alerta que “para que la recuperación sea sostenible es necesario un crecimiento salarial más rápido en los empleos peor retribuidos, a fin de reactivar el crecimiento de la productividad y el empleo".

El organismo de la ONU también propone “expandir el gasto orientado a la inversión, cuidando el equilibrio entre sus componentes monetario y fiscal, hasta que se recupere el sector privado” y considera que “los bancos centrales deben afirmar su autoridad regulatoria para evitar la especulación de los grandes fondos de inversión, la fuga de capitales y la evasión fiscal”, 

Para las economistas, los planteos de la UNCTAD en materia de deuda “marcan una hoja de ruta con la cual se puede empezar a debatir la reconstrucción que será necesaria durante y después de la guerra que se está librando contra este enemigo invisible: el Covid-19”.