La Argentina ya estaba en crisis cuando llegó la pandemia, que derrumbó el PIB otro 10 por ciento. El escenario a marzo del año pasado era tan complejo que en foros internacionales se definía la situación nacional como la de una de las naciones "más golpeadas del mundo por el Covid-19".

Apreciación en datos duros merced a los 2 años en recesión y una de las monedas más devaluadas del planeta entre otros indicadores. La "medicina" entonces para intentar atenuar la crisis en empleo y coyuntura económica trazada por el Gobierno se fijó en el aporte de fondos estatales como los programas ATP, Repro, IFE, suplemento salarial para los sectores de salud, entre otros además de la tracción política para generar protección a los trabajadores como el acuerdo de los industriales, la CGT y la Casa Rosada para hacer efectivo el 75% de los salarios a los trabajadores suspendidos por el parate que determinó el Coronavirus.

La contracción económica del 10% y guarismos del deterioro del PBI en torno a la crisis 2001 con incremento de la población en líneas de la pobreza ilustran el escenario.

Cuando en 2019 Alberto Fernández asumió la presidencia la situación del empleo la emergencia laboral era uno de los trazos que abordaba el mandatario junto a las centrales obreras y empresarios primeros pasos de la mesa de emergencia denominada Consejo Social y Económico.

Tiempos

El Covid sin dudas aceleró cuanto plazo se hubiera estimado y entre los principales trazos se avanzó con la prohibición de despidos, que rige incluso en el presente y fue extendida en los últimos días.

No sin riesgo de fricciones políticas también se estableció el aumento de aranceles al campo.

Otro trazo de fuerte tono político fue la ley para el Aporte Solidario y Extraordinario, más conocido como el impuesto extraordinario a la riqueza, aprobado por ley en enero pasado, que tasa los patrimonios superiores a los $200.000.000.

Y además de la ingeniería para atender la crisis pandémica un clásico nacional como la negociación de la deuda gravita en cuanto a prioridades del presente. El mismo oficialismo, sindicatos y fuerzas políticas que integran el Frente de Todos, debate por estos días la decisión crucial de atender los compromisos externos o postergar esa instancia para abocarse a atender los efectos, todavía con final abierto, del último capítulo de préstamos del FMI al gobierno de Mauricio Macri, con el mayor monto de la historia en rigor de: u$s 57.000 millones.  

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