¿Tenés un cigarrillo?
Acá no tengo... Pero puedo ir a buscarlo a la habitación de al lado

Esa fue la frase con la que se presentó Michael Fagan, el intruso, cuando la Reina Isabel II se despertó y lo vio ensangrentado a los pies de su cama en 1982. Atónita, gritó, pero al hombre no pareció importarle. Tiempo después, en una entrevista con The Mirror, Fagan diría que la monarca "temblaba y que le parecía demasiado pequeña para ser la reina". 

El intruso accedió a que le buscaran un cigarrillo, oportunidad que aprovechó Isabel para dar aviso a su guardia, que intervino de inmediato para capturarlo. En total dialogaron 10 minutos, charla que la propia mujer describió como "surrealista". 

El hecho tuvo tal notoriedad, ya qué la gran pregunta era: "¿Cómo alguien había sido capaz de burlar la seguridad del Palacio de Buckingham?". Fagan se convirtió es una celebridad local y hasta tuvo su propia aparición en la cuarta temporada de la serie The Crown con Olivia Colman en la piel de Isabel II

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¿Quién es Michael Fagan?

Había pasado casi un mes de la rendición argentina en la Guerra de Malvinas, cuando la mañana del 9 de julio de 1982, exactamente a las 7:15, Michael Fagan, de 32 años, irrumpió en los aposentos de la Reina Isabel II. 

Había logrado la hazaña de burlar las medidas de seguridad y entrar en el palacio real, tras "trepar por un tubo de desagüe hasta una ventana abierta cerca de la habitación de la reina", según detalló la revista Life. 

"La despertó un portazo, e instantes después un hombre descalzo en camiseta y pantalones vaqueros estaba de pie a los pies de su cama, con la mano ensangrentada sosteniendo un trozo de vidrio de un cenicero roto", contó la publicación.

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Fagan no estaba atravesando su mejor momento cuando hizo esa locura. La crisis económica de la gestión de la ex primera ministra Margaret Thatcher no le pasó inadvertida. Era un pintor de casas desocupado que padecía esquizofrenia y se había separado recientemente de su esposa, que se llevó a sus cuatro hijos.

Esa noche, borracho, tuvo la idea de entrar en Buckingham para "pedirle cuentas" a su majestad y cortarse las venas en frente de ella. Isabel II estaba estupefacta. 

En declaraciones a The Mirror, Fagan aseguró que la reina "temblaba" cuando lo vio: "Pasé junto a su cama y parecía demasiado pequeña para ser la reina. Así que me acerco y corro la cortina, solo para asegurarme, y de repente se sentó y me dijo: '¿Qué haces acá?'". 

Michael Fagan en 1982 y en la actualidad 

Intruso en Palacio de Buckingham

Para llegar a la habitación de la monarca, Fagan tuvo que saltar la reja que recorre el exterior del Palacio y trepar por una tubería en un muro de cuatro metros hasta llegar a una ventana abierta y, guiándose por los cuadros, encontró el dormitorio de Isabel II. 

Las alarmas sonaron, pero los guardias pensaron que el sistema estaba defectuoso y decidieron apagarlo. La aventura de Fagan no estaba premeditada, solo quería que la Reina escuchara sus problemas. Fue un acontecimiento que pudo haber terminado en un magnicidio, de haber sido perpetrado por una persona con otras intenciones. 

En ese sentido, la revista Life destacó: "(La Reina) consiguió detener a Fagan hasta que llegó la policía. El intruso, que más tarde pasaría seis meses en un centro psiquiátrico, dijo después del incidente que había planeado cortarse las venas delante de la Reina. 'No tenía miedo', dijo luego Isabel. 'Todo fue muy surrealista: simplemente, entró, charlamos y se fue sin incidentes, y eso fue todo'".

Esa versión coincidió con la de la biógrafa Ingrid Seward, quien agregó que Paul Whybrew, colaborador de confianza de la reina, estaba paseando a los perros de Isabel cuando ocurrió la inesperada visita. Al regresar al palacio, forcejeó con el intruso hasta reducirlo al suelo.

"Parece que necesitas una copa", habría dicho Whybrew, según el relato del propio Fagan. Entonces aquel le sirvió un vaso de whisky hasta la llegada de la policía.

El intruso tenía antecedentes de robo y otros delitos menores. Sin embargo, no fue a prisión, ya que en los '80 el allanamiento de morada no estaba tipificado como un delito criminal. Las autoridades lo llevaron a un centro psiquiátrico, donde permaneció durante seis meses.

Se convirtió en una celebridad local que le valió la fama suficiente para sortear ir a la cárcel en ocasiones frutas. Incluso, llegó a desear que Al Pacino lo interpretara en alguna biopic sobre el acontecimiento como luego hizo The Crown pero con Tom Brooke en lugar de el actor de El Padrino.