Científicos alertan que el Ártico se está calentando aproximadamente al doble de la tasa del planeta en su conjunto. En la ciudad rusa de Verkhoyansk, en Siberia, se registraron 38 grados centígrados la semana pasada. Tal registro en esta zona, conocida por su congelamiento, no tiene precedentes. "El Ártico está, figurativa y literalmente, en llamas", aseguró el climatólogo Jonathan Overpeck, de la Universidad de Michigan.

Verkhoyansk era conocido como un lugar de exilio durante la era del zarismo ruso y por compartir con otra ciudad rusa el récord de la temperatura más baja en el hemisferio norte (-67,8 grados Celsius), registrado en 1892.

"El calentamiento récord en Siberia es una señal de advertencia enorme'', describió el experto. "Se está calentando mucho más rápidamente de lo que pensábamos", explicó Overpeck, quien asegura que esto es "en respuesta a los niveles crecientes de dióxido de carbono y otros gases de invernadero en la atmósfera". Las consecuencias de este calentamiento llevan a "un derretimiento rápido y un aumento de los incendios forestales''.

El gráfico que muestra el peligro (El Confidencial)

En 2020, las temperaturas en Siberia tuvieron un calor fuera de temporada. Entre enero y mayo, la temperatura promedio fue de 8°C por encima del promedio, según datos de la ONG Berkeley Earth. Esta región figura en el Libro Guinness de los Récords Mundiales por sus temperaturas extremas, donde el termómetro oscila 106 grados centígrados entre un mínimo de 68°C bajo cero y el actual 38 °C.

El calentamiento en el Ártico ruso es el más rápido del mundo, con un aumento promedio de 0,69 grados centígrados. En Rusia, el promedio es de 0,47°C, mientras que la temperatura de la Tierra aumenta 0,18 grados centígrados en promedio cada 10 años.

"Eso es mucho, mucho más cálido de lo que jamás ha sido en la región en ese período de tiempo", dijo el climatólogo Zeke Hausfather, de Berkeley Earth. Una ola de calor tan prolongada no se ve en Siberia desde hace miles de años, "y es otra señal de que el Ártico amplifica el calentamiento global más de lo que pensábamos'', agregó Overpeck.

Las causas del aumento

Esta suba de las temperaturas está vinculada al descongelamiento del permafrost, el suelo  congelado que subyace en la mayoría del terreno ártico. Esto conlleva un peligro mucho mayor, ya que muchos edificios y oleoductos se construyen sobre ese terreno.

Además, el descongelamiento del permafrost libera más gases que atrapan el calor y reseca el suelo, lo cual alimenta los incendios que se producen año a año y son otra de las causas de la ola de calor, dijo Vladimir Romanovsky, estudioso del permafrost en la Universidad de Alaska Fairbanks.

La profundidad de un permafrost puede ir desde unos pocos metros hasta más de 1500

"En este caso es aún más grave, porque el invierno anterior fue inusualmente cálido'', dijo Romanovsky. El permafrost se descongela, el hielo se derrite, el suelo se hunde y todo esto puede provocar un lazo de realimentación que agrava el descongelamiento del permafrost y "los inviernos fríos no pueden detenerlo''.

Los incendios forestales que fomentan esta suba de temperaturas son más propensos en bosques secos, ya que los rayos que caen sobre esos terrenos pueden generar fuegos. Cuando los bosques arden, el suelo oscuro y expuesto que queda puede absorber más calor y acelerar el calentamiento.

Además, un grupo de científicos convocados por las Naciones Unidas afirmaron el año pasado que el proceso podría expulsar hasta 240.000 millones de toneladas de carbono para 2100, lo que podría acelerar el cambio climático. 

El permafrost y el riesgo de las enfermedades

Según estimaciones, en el hemisferio norte el permafrost representa 23 millones de kilómetros cuadrados pero es totalmente desconocido el número de microorganismos que podrían estar resguardados ahí.  De forma general, se calcula que en todo el planeta apenas se ha desentrañado con precisión el 1 por ciento de todos los microorganismos que pueden existir. 

Conforme se ha dado el descongelamiento de los permafrost durante los últimos años, se han dejado ver mamuts lanudos, lobos del Pleistoceno o leones de las cavernas, mismos que se han conservado intactos dado a las condiciones climatológicas. 

El Grupo de Investigación Antártico, Ártico y Alpino de la Universidad de Barcelona, explicaron que el aumento de temperatura a nivel mundial ha generado que una vasta extensión de terreno en el que se han acumulado cadáveres, virus y bacterias está quedando al descubierto, algunos capaces de sobrevivir tras millones de años en estado de congelación, ya que esto es un método de conservación verdaderamente efectivo. 

En este sentido, a los expertos les preocupa la posibilidad de que surjan enfermedades olvidadas, desconocidas o nuevos brotes de otras ya existentes.