El Reino Unido aumentará en abril de 2023 el impuesto a las grandes empresas. Es la primera gran medida del gobierno británico para tratar de sanear las cuentas públicas después del masivo gasto causado por la pandemia de Covid-19. De acuerdo a las estimaciones oficiales, el déficit estatal provocado ascenderá hasta los 407.000 millones de libras para 2022.

El ministro británico de Economía, el conservador Rishi Sunak, anunció este miércoles la iniciativa en la presentación ante el Parlamento de los presupuestos para este año. La medida sólo afectará a las empresas más grandes y elevará los impuestos del 19% al 25%.

En este sentido, el funcionario de Boris Johnson consideró que es “justo y necesario” que las compañías más importantes del país contribuyan a la recuperación económica. Sunak también adelantó que la deuda británica alcanzará en 2023 un pico del 97,1 % del Producto Interno Bruto (PIB).

A pesar del rechazo que el proyecto presupuestario generó entre economistas ortodoxos y CEOs de las “firmas” afectadas, el canciller británico subrayó que incluso con el aumento del 25% el país que recientemente abandonó la Unión Europea sigue siendo “el miembro del G-7 con la tasa más baja de impuestos a las corporaciones”.


Por otra parte, Sunak aseguró que el incremento no afectará a las pequeñas empresas, que seguirán pagando el actual 19%. Estas constituyen el 70% de las compañías que residen en la isla y que en total suman más de 1.400.000 compañías. 

Una de las novedades que incluye el prespuesto son una serie medidas de ayuda por 65.000 millones de libras (90.000 millones de dólares, 75.000 millones de euros) para este año y el siguiente.

Historia del impuesto 


Este impuesto se introdujo por primera en 1965 con una tasa del 40% gracias al Primer Ministro laborista Harold Wilson. Durante principios de los años setenta incluso llegó a un tope del 52%. Pero a partir de la Crisis del Petróleo y los gobiernos de políticas cada vez más liberales fue recortado paulatinamente hasta llegar al 19% en 2017 de la mano de la conservadora Theresa May