El ministro de Economía del Reino Unido, Rishi Sunak, y el de Sanidad, Sajid Javid, presentaron de modo simultáneo su dimisión en protesta por la deriva ética del Gobierno que encabeza Boris Johnson.

"La ciudadanía confía con razón en que el Gobierno se conduzca de un modo apropiado, competente y serio", reprochó Sunak a Johnson en su carta de dimisión. "El tono que uno marca como líder, y los principios que representa, se reflejan en sus colegas, en el partido, y finalmente, en el país", dijo por su parte Javid en su misiva. "Tristemente, en las circunstancias actuales, la ciudadanía ha llegado a la conclusión de que el Partido Conservador ya no es competente ni defiende el interés nacional (...) Me entristece decir que la situación no cambiará bajo tu liderazgo, y en conclusión, has perdido mi confianza", señaló a Johnson el ministro, según reporta El País de España.

La rebelión interna del Gobierno puede marcar el principio del fin de Johnson. Después de las duras críticas surgidas entre las filas parlamentarias, la única señal de que Downing Street hubiera perdido el control de la situación sería una cascada de renuncias entre los ministros, y finalmente han sido dos de los aspirantes a suceder a Johnson en el futuro los que dieron el primer paso.

Acoso

El primer ministro británico había intentado previamente superar el último escándalo, al pedir perdón por haber nombrado número dos del grupo parlamentario a Chris Fincher, un diputado que en varias ocasiones en el pasado había sido acusado de acoso sexual a jóvenes asesores. "No debe haber lugar ni en este Gobierno ni en el partido para depredadores sexuales o personas que abusan de su poder", dijo Johnson.

Pincher presentó el jueves último su dimisión como número dos del grupo parlamentario conservador (deputy whip, o segundo “látigo”, como se conoce a los encargados de dirigir votaciones en nombre del Gobierno) después de que dos hombres lo acusaran de haber intentado meterles mano, en un estado de embriaguez que obligó a sus compañeros a enviarlo a su casa en taxi.

El hecho ocurrió en el exclusivo Club Carlton, en St. James Street, un club londinense para caballeros que anteriormente y durante años fue sede central del Partido Conservador.