El gobierno de Venezuela suscribió un acuerdo de reestructuración de su deuda con Rusia cuyos términos son confidenciales, pero que permitirá a Caracas pagar cantidades mínimas de su pasivo de 3.150 millones de dólares con Moscú hasta el año 2026.

El acuerdo firmado por los funcionarios venezolanos con Rusia se produjo luego de que la calificadora de riesgo crediticio Standard & Poors (S&P) declarara en default parcial a Caracas, por no haber pagado dos vencimientos de intereses de su deuda soberana.

“Suscribimos con el viceministro de Finanzas de Rusia, Sergei Storchak, el protocolo para el refinanciamiento de nuestra deuda soberana con Rusia. ¡Venezuela avanza hacia la recomposición de su deuda externa, en beneficio de su pueblo!”, celebró en Twitter el ministro de Economía y Finanzas, Simón Zerpa.

Por su parte, el vicepresidente del Área Económica venezolana, Wilmar Castro Soteldo, calificó al acuerdo de “transcendencia política y financiera” porque “pone de manifiesto la confianza de Moscú y abre nuevas oportunidades”, en declaraciones a la señal Telesur.

El también ministro de Agricultura de Venezuela explicó que las condiciones de la refinanciación son confidenciales por deseo del gobierno ruso. Pese a esto, de las declaraciones de Castro y del comunicado difundido por el Ministerio de Finanzas ruso se desprende que Caracas estará exento de pagar la deuda hasta al menos 2020.

“El monto de la deuda consolidada de Venezuela es de 3.150 millones de dólares, y el nuevo gráfico prevé pagos durante diez años, siendo el volumen de estos en los primeros seis años mínimo”, anunció la cartera rusa, reportó la Agencia Venezolana de Noticias.

“El alivio de la deuda como resultado de la reestructuración acordada permitirá a Venezuela ‘asignar fondos para el desarrollo de la economía del país, mejorará la solvencia del deudor y aumentará las posibilidades de que a todos los acreedores se les devuelvan los préstamos otorgados a Venezuela”, reza el comunicado del Ministerio de Finanzas.

A su vez, Castro se refirió a “condiciones de pago muy ventajosas hasta 2026”, que seguirán siendo “muy buenas” en adelante, es decir, hasta 2030.

El acuerdo firmado en Moscú es una muestra de respaldo del presidente ruso, Vladimir Putin, a su colega venezolano, Nicolás Maduro, uno de sus principales aliados en América Latina.

Sin entrar en detalles, el ministro venezolano admitió que “el negocio petrolero está incluido en el acuerdo, al igual que otras áreas productivas, como la automotriz, la minería y la agricultura”.

Rusia, y sobre todo su gigante petrolero estatal Rosneft, nunca ocultaron su interés en los yacimientos del petróleo, de enorme riqueza, que tiene el país latinoamericano, recogió la agencia de noticias EFE.

Hace sólo tres meses, Rosneft transfirió a Caracas 6.000 millones de dólares en concepto de adelanto por suministros de petróleo venezolano a esa compañía hasta 2019.

  • Tenedores de bonos no irían a los tribunales a reclamar

Venezuela y su compañía estatal de petróleo están oficialmente en cesación de pagos. Sin embargo, a los bonistas en realidad no les importa, aseguró ayer Bloomberg.

Para la mayoría de los tenedores de títulos públicos venezolanos, las declaraciones del pasado lunes de las agencias S&P Global Ratings y Fitch Ratings solo confirmaron lo que ya sabían: Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) y el gobierno están retrasados en los pagos de la deuda, en medio de una crisis de efectivo sin precedentes y dificultades para obtener divisas a través de la cadena de intermediarios.

Lo que realmente les importa es que los funcionarios del gobierno continúen insistiendo en que cumplirán sus obligaciones y de hecho parecen estar haciendo esfuerzos decididos para hacerlo.

Por lo tanto, aunque el default hace posible que un grupo de acreedores agraviados se agrupe y exija el reembolso inmediato de sus bonos, lo que se conoce como aceleración, hay pocos incentivos para que lo hagan.

Venezuela no tiene el dinero para pagar todo el capital a la vez, y una medida para acelerar los pagos en realidad solo llevaría a los acreedores a conversaciones de reestructuración con el gobierno o demandas internacionales.

Sumado a este panorama, las recientes sanciones del gobierno de Estados Unidos establecieron dificultades adicionales para que el gobierno de Nicolás Maduro obtenga los dólares necesarios para cumplir con los pagos internacioinales, de acuerdo con la opinión de analistas y expertos a nivel internacional.

  • Economista niega que haya cesación de pagos

La economista venezolana Pascualina Curcio atribuyó a “factores políticos, no econó- micos”, la escasez de algunos alimentos y la hiperinflación que vive Venezuela, al tiempo que anticipó que el país podrá afrontar el pago de la deuda pública hasta 2038, por una expectativa de mejora del precio del petróleo.

En declaraciones a la agencia Efe, Curcio consideró injustificada la declaración de “default parcial” hecha por la calificadora Standard & Poor’s y lo relacionó con el tránsito de Venezuela a un modelo de “justicia social y la amenaza que ello representa para los grandes capitales”.

Doctora en Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar, Curcio está explicando estos días la situación económica venezolana en varias universidades españolas.

El desabastecimiento de alimentos, explicó a Efe, no se debe a un problema de producción ni, por tanto, de control de precios, ya que los productos no se encuentran en los establecimientos formales, pero sí en el mercado ilegal.

Por tanto, argumentó, se busca alterar los mecanismos de distribución para generar un “malestar social y desestabilización”.

Sobre el petróleo, recordó que se hundió a 20 dólares el barril en 2016 y, sin embargo, el Gobierno cumplió el compromiso de pago de 16.000 millones de dólares de la deuda. Esto es prueba, según Curcio, de que Venezuela no está en situación de quiebra ni suspensión de pagos.

Venezuela tiene obligaciones de 100.000 millones de dólares hasta 2038, pero los compromisos irán disminuyendo a medida que se amortice capital.

Ahora, el precio del petróleo muestra una recuperación, con un promedio de 45 dólares y es fácil llegar a los 60, comentó.

Con esta expectativa de alza de precios, indicó, y con menos compromisos de pago hasta 2038, “la economía venezolana puede cubrir sus compromisos”.