El  presidente ruso Vladimir Putin aseguró que su gobierno no permitirá el matrimonio igualitario, ni que las personas de la comunidad LGBTI puedan adoptar.

“Mientras yo sea presidente, no tendremos progenitores uno y dos, sólo padre y madre” fue una de las respuestas de Putin ante consultas por la reforma constitucional que pone fin a los derechos de la comunidad LGBTI rusa. 

Junto con esta reforma están otras como la habilitación de dos reelecciones y la posibilidad de Putin de quedarse en el poder hasta 2036.  Esta enmienda constitucional fue aprobada en el referendum del 1 de julio de 2020 y promulgada esta semana.

Además de esta modificación, se presentaron otros cambios constitucionales. Uno de ellos es la prohibición en Rusia de forma oficial de contraer matrimonio entre personas del mismo sexo, por lo que sólo son consideradas legales las bodas que sean entre un hombre y una mujer. Otro de los cambios es el referido a la prohibición de la adopción por parte de personas transexuales.

Respaldo

Estas reformas fueron avaladas tras el apoyo de un 77% de los votantes en un referéndum. En Moscú se asegura que Putin pactó con la cúpula de la Iglesia Ortodoxa Rusa y otras instituciones conservadoras, a cambio de que dieran el apoyo a su permanencia en el poder. El actual presidente, tras estas reformas podrá presentarse a dos reelecciones más.

Las leyes rusas indicaban que las personas podían cambiar su género legalmente siguiendo una evaluación psiquiátrica y procedimientos médicos. La nueva normativa establece que no se puede cambiar el sexo de una persona en el certificado de nacimiento.

Para la organización Human Rights Watch “Esto es discriminatorio en sí mismo y viola flagrantemente el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH), del que Rusia es parte”.