Varios días después de la explosión que provocó la muerte de al menos siete personas en una remota base del Ártico ruso, las autoridades rusas reconocieron que el accidente estuvo relacionado con pruebas de "nuevas armas" que afectaron a un proyectil de propulsión nuclear.

Los niveles de radiación en la ciudad de Severodvinsk, norte de Rusia, aumentaron entre 4 y 16 veces, según informó el Servicio Meteorológico de Rusia en su página web.

"... a las 12.00 hora de Moscú (09.00 GMT) del 8 de agosto de 2019 en seis de ocho puntos de Severodvinsk se registró un aumento de la dosis de radiación gama de entre 4 y 16 veces en comparación con el nivel habitual para este territorio", señala el comunicado oficial.

Cinco de las víctimas son civiles, técnicos que trabajaban en la base, y dos militares. Además hay tres personas que sufrieron quemaduras. El Kremlin no ha comentado nada sobre el accidente. Pero si se confirma lo apuntado por los especialistas, podría ser el segundo incidente nuclear más grave desde la catástrofe de Chernóbil.

Expertos estadounidenses sospechan que la liberación de radiación fue a causa de un accidente durante la prueba del misil de crucero de propulsión nuclear Burevestnik. Ayer, tras rendir homenaje a cinco científicos muertos, el principal responsable nuclear de Rusia, Alexei Lijachev, presidente de Rosatom, prometió desarrollar nuevas armas nucleares y recordó que esto ocurre con relativa frecuencia: "Los estadounidenses el año pasado también probaron un reactor a pequeña escala, nuestro centro también continúa trabajando en esta dirección".