El fervor popular por ver de cerca al Papa va colmando de a poco las calles de la capital chilena de argentinos que, junto a turistas y visitantes religiosos, se aprestan a participar esta noche de la misa de vigilia para recibir mañana a Francisco.

"Acompañarlo acá es una locura, venir desde Argentina y poder verlo otra vez, estoy muy feliz de lograrlo", dijo esta tarde Agustina Marchescada, una entrerriana de 27 años que forma parte de las voluntarias de Impulso Social y ya lo vio en Polonia y Brasil.

Las chicas, todas jóvenes y de varios puntos de Argentina, integran una organización sin fines de lucro y visitan por estos días geriátricos y hogares de niños "para que todos sepan, aunque no puedan salir a verlo, que el Papa esta cerca de ellos porque esta en Chile", explicó.

Milagros Federic, coordinadora de las voluntarias argentinas, se aprestaba a participar de la misa de vigilia de jóvenes hoy a las 19 en el cerro San Cristóbal, con el servicio de oración que se dará hasta las 23.

"Se aplaude la visita como cualquier visita mundial. El Papa trae un mensaje de esperanza", dijo hoy a esta agencia el taxista Manuel Araya Córdoba, de 57 años, quien minimizó los recientes hechos de violencia contra iglesias: “las supuestas bombas de las que habla la prensa eran puros watapiques (pequeña pirotecnia para niños)", afirmó.

El hombre, que seguirá la visita papal por televisión porque no es asiduo a los eventos masivos, aseguró que para el pueblo chileno "el Papa es bienvenido dado que el 80 por ciento, de un total de 18 millones de habitantes, es católico".

"Seguramente me voy a morir antes que venga otro Papa a Chile", analizó el taxista y comentó que ayer hubo más vuelos de arribo al aeropuerto internacional De Santiago de Chile con gente de distintos países, no solo de argentinos.

Micaela Benedeti, una cordobesa de 29 años, también recorría esta tarde el centro de la capital chilena ansiosa por que llegue el día de mañana, cuando estará en la primera fila de la recepción prevista a las 20 en la Nunciatura Apostólica.