Las reservas de las vacunaciones contra el coronavirus aumentaron en Italia entre un 20% y un 40% en las últimas horas luego de que el Gobierno decretara la obligatoriedad del certificado sanitario para los trabajadores tanto del sector público como privado, y que regirá a partir del 15 de octubre.

El comisario extraordinario nombrado por el Gobierno para gestionar la pandemia, el general del Ejército Francesco Figliuolo, aseguró que ya se está notando el efecto de la obligación del pasaporte sanitario en los lugares de trabajo y el viernes ya se produjo un aumento del 35% en las reservas de las vacunas respecto a los días anteriores, de acuerdo con información de la agencia EFE.

Italia aprobó que desde el 15 de octubre al 31 de diciembre, sin el pase sanitario, no se podrá acceder a ningún lugar de trabajo, ya sea público o privado y la medida afecta a 23 millones de trabajadores. Para aquellos que no se quieren vacunar, las pruebas de detención del coronavirus costarán 8 euros si se trata de menores y 15 euros para los adultos.

En Italia se pueden realizar en las farmacias, que se encargan además de proporcionar el certificado sanitario válido 48 horas.

Gratuidad

Los trabajadores del sector público serán sancionados sin sueldo el quinto día de ausencia por no presentar el pase sanitario, mientras que los privados desde el primer día. Hasta la fecha un total de 40.916.433 personas residentes en Italia han completado la pauta de la vacuna lo que supone el 75,76 % de la población mayor de 12 años.

El debate ahora es sobre la necesidad de que las pruebas para los trabajadores que no se quieran vacunar sean gratuitas como piden tanto el líder de la Liga, Matteo Salvini, como los sindicatos, apelando a que «ir a trabajar no puede costar dinero».

Pero por el momento, el Gobierno de Mario Draghi no tiene intención de que las pruebas sean gratuitas y únicamente se ha rebajado el precio de los test rápidos de detención del coronavirus.