La inflación alemana reanudó inesperadamente su avance este mes, sumando más presión sobre el Banco Central Europeo para aumentar las tasas de interés, después de anunciar la semana pasada su primer alza en más de una década.

Los precios al consumidor en la economía más grande del continente aumentaron un 8,5% interanual en julio después de retroceder a un 8,2% el mes pasado como resultado de medidas temporales de alivio del Gobierno. Analistas encuestados por la agencia Bloomberg esperaban una desaceleración al 8,1 por ciento.

Un gran aumento en los costos de los alimentos y la energía generó sorpresa, ya que contrarrestó con creces los reembolsos temporales del impuesto al combustible y los boletos de transporte público subsidiados.

La inflación récord en la eurozona estuvo detrás del aumento de medio punto de este mes a la tasa de interés del BCE, el doble de lo que esperaban los economistas.

Expectativas

La presidenta del banco, Christine Lagarde, dijo en ese momento que era importante abordar las señales de que las expectativas de precios más altos se estaban afianzando. Desde entonces, algunos funcionarios han abogado por nuevas medidas enérgicas a futuro.

Más allá de Alemania, se espera que Italia y España reporten nuevos récords de inflación el viernes. Mientras que, para la eurozona en su conjunto, los economistas estiman que el crecimiento de los precios se aceleró al 8,7% en julio.

El Bundesbank dijo la semana pasada que prevé que la inflación se mantendrá alta en los próximos meses.

Sin embargo, una encuesta realizada por la Comisión Europea sugirió que los precios alemanes podrían disminuir ligeramente. Las expectativas de precios de venta en todos los sectores cayeron en julio.