Dean Mayhew le agregó un nuevo tatuaje a su brazo, esta vez con el QR de la tarjeta del supermercado. Cansado de olvidarla y perderse siempre los descuentos que hacía la tienda, el inglés de 30 años se estampó para siempre su credencial de socio para poder ahorrar en las compras. Para su suerte, estos códigos cada vez se utilizan más y en Argentina muchos negocios ofrecen descuentos pagando con QR

"A veces no soy la persona más inteligente, pero mis amigos piensan que soy bastante genial. Tengo siete hijos y estoy en el supermercado todo el tiempo, probablemente tres veces por día", señaló el cliente frecuente de la tienda de Horsham. 

Con su familia numerosa, a Mayhew no le conviene perderse los descuentos y promociones que ofrece Tesco, la cadena británica de supermercados, a los socios de la comunidad "Clubcard". Como la mayoría de los negocios, estas membresías funcionan con la tarjeta que obtienen cuando se suscriben, una condición para recibir beneficios. Pero el joven es muy olvidadizo, así que solía perder la posibilidad de ahorrarse algunas libras

Ese es el motivo por el que se animó a tatuarse el QR del súper, con la posibilidad de que no quede completamente idéntico y no se pueda escanear. Pero tomó la decisión y le salió bien, porque en el Tesco le registraron su credencial y pudo comprar con el descuento. 

Cuatro horas tardó en tatuarse el código. Pero cuando fue a probarla, casi se arrepiente, porque en la estación de autoservicio no le pasó el código por el escáner. Hasta que probó en la caja tradicional, y un cajero lo leyó correctamente. 

Comprar con un QR tatuado en el brazo

Todo lo que podés hacer con la tarjeta, yo lo puedo hacer con mi brazo. Me parece que está bastante bien", aseguró el padre de siete, que piensa en incorporar más tatuajes con códigos para recibir descuentos en distintos negocios. La Néctar card del supermercado Sainsbury's es la candidata a suceder al QR de Tesco en el brazo de Mayhew.

Si bien no es su primer tatuaje, el joven aseguró que durante mucho tiempo pensó si hacérselo o no. Tenía que elegir un lugar sencillo para estamparlo, así que se lo hizo en la muñeca. "Lo estuve deliberando por los últimos tres o cuatro meses. Cada vez que iba me preguntaban si tenía mi tarjeta, pero siempre la dejaba en casa o la había perdido", explicó. 

Ahora, sorprende al personal del supermercado cada vez que va. "Está bueno verles las caras. En realidad, puedo usar el QR en mi teléfono, pero quiero usar el de mi brazo porque es más divertido". Sin embargo, todavía no sabe si va a seguir funcionando cuando el tatuaje sane por completo, pero confesó que no se arrepiente: "No soy ese tipo de gente".